25 de mayo de 2026

Sociedad

Sociedad. Feriantes, internas y poder territorial: el conflicto en La Boca que incomoda a Jorge Macri y a Milei

La instalación de una feria sobre el camino de sirga del Riachuelo abrió un nuevo foco de tensión entre el PRO y La Libertad Avanza, mientras crecen las internas sindicales y políticas alrededor del control del espacio público porteño.

La pelea entre el gobierno de Javier Milei y la administración de Jorge Macri en la Ciudad de Buenos Aires sumó en las últimas horas un nuevo capítulo que mezcla conflicto territorial, internas libertarias, disputas sindicales y tensión política de cara al futuro electoral porteño. Esta vez, el epicentro quedó instalado en La Boca, más precisamente sobre el camino de sirga del Riachuelo, donde la instalación de una feria autorizada por funcionarios nacionales terminó detonando una fuerte controversia tanto dentro del Gobierno porteño como en sectores vinculados a la actividad ferial.

La aparición de puestos sobre una de las zonas turísticas más sensibles de la Ciudad fue interpretada en el macrismo como una avanzada deliberada de sectores libertarios sobre el espacio público porteño. En un distrito donde el control territorial y el ordenamiento urbano forman parte de la identidad política del PRO desde hace más de quince años, la decisión cayó como una provocación directa hacia la gestión de Jorge Macri.

La feria fue habilitada bajo la órbita de la Administración General de Puertos mediante un convenio firmado con la llamada "Mutual de Puesteros y Feriantes 22 de Enero", una entidad que ya venía siendo cuestionada por comerciantes, dirigentes sindicales y sectores vinculados históricamente a la representación ferial.

Detrás de la autorización aparecen los nombres de Gastón Benvenuto y Lucas Rueda, funcionarios del área portuaria que rápidamente quedaron en el centro de la polémica política y administrativa.

En el Gobierno porteño sostienen que la situación excede una simple discusión administrativa y aseguran que detrás de la instalación de la feria existe una clara intención política de erosionar la gestión de Jorge Macri en el territorio.

La disputa ya no se limita a declaraciones públicas o cruces mediáticos: comenzó a trasladarse directamente a las calles, al espacio público y a la construcción de poder territorial en la Ciudad.

El malestar no tardó en expandirse entre comerciantes históricos de Caminito, vecinos de la zona y funcionarios vinculados al área de Espacio Público de la Ciudad, quienes consideran que la aparición de puestos rompe con el esquema de ordenamiento urbano que el macrismo convirtió en una de sus principales banderas políticas.

Pero el conflicto también abrió una nueva interna dentro del propio universo sindical de los feriantes.

Desde el Sindicato Único de Trabajadores de Ferias de la República Argentina (SUTFRA) denunciaron que la mutual utilizada para administrar los puestos "no representa al gremio" y sostuvieron que se trata de una estructura armada luego de la derrota electoral que en 2024 desplazó a la vieja conducción sindical.

La actual secretaria general del sindicato, Mariana Berbeglia, mantiene desde hace meses una fuerte disputa judicial y política con sectores que continúan adjudicándose representación dentro de la actividad ferial pese a haber perdido la conducción gremial.

En ese entramado aparece además el nombre de Alejandro Aijenbom, vinculado a la mutual cuestionada y señalado por su cercanía con Walter Godoy, quien fue detenido meses atrás en una causa relacionada con presuntas maniobras de extorsión a feriantes de La Salada.

Ese vínculo terminó de encender alarmas tanto dentro del Gobierno porteño como entre distintos sectores sindicales vinculados a la actividad.

Dentro del PRO interpretan que el avance libertario sobre el espacio público porteño tiene un componente político evidente. La Ciudad sigue siendo el principal bastión institucional, económico y simbólico del macrismo y cualquier conflicto que desgaste a Jorge Macri adquiere rápidamente valor estratégico dentro de la pelea por el futuro político porteño.

Sin embargo, la situación también deja expuestas las propias tensiones internas dentro de La Libertad Avanza. La figura de Manuel Adorni, que hace pocos meses aparecía como una de las cartas más fuertes del oficialismo para disputar la Ciudad, comenzó a perder centralidad en medio de internas, reacomodamientos y disputas cruzadas dentro del espacio libertario.

En ese contexto, una feria instalada sobre el Riachuelo terminó convirtiéndose en mucho más que un conflicto administrativo. Lo que hoy aparece en discusión es el control político del territorio porteño, el manejo del espacio público y la construcción de poder de cara a la sucesión política de 2027.

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