El nuevo esquema incorporado por el gobierno de Javier Milei reactiva un viejo reclamo sindical y reabre el debate sobre el salario como derecho y no como ganancia.
Mientras el Gobierno celebra la "creación de trabajo", los datos oficiales revelan que el empleo que crece es informal, mal pago y sin estabilidad, consolidando un mercado laboral cada vez más frágil.