11 de julio de 2026

Trabajo

Trabajo. El costo de "ser tu propio jefe": miles de repartidores ya se endeudan con las plataformas

Un informe del Banco Central reveló un fuerte crecimiento de los créditos otorgados por las aplicaciones de delivery a sus propios repartidores, un fenómeno que combina acceso al financiamiento, endeudamiento y nuevas formas de dependencia laboral.

Los trabajadores de aplicaciones de delivery comenzaron a protagonizar un nuevo fenómeno dentro de la economía de plataformas: cada vez más recurren a préstamos otorgados por las mismas empresas para las que realizan repartos. Según un informe del Banco Central de la República Argentina (BCRA), durante 2025 creció un 122% la cantidad de repartidores endeudados con estas plataformas, consolidando un mecanismo que gana terreno entre quienes no logran acceder al crédito bancario tradicional.

El estudio, que analiza la denominada "economía gig", explica que las plataformas digitales no sólo organizan el trabajo y administran los pagos de los repartidores, sino que además comenzaron a desempeñarse como otorgantes de crédito, utilizando información propia para evaluar a los trabajadores. Entre los criterios que consideran aparecen la antigüedad en la aplicación, la tasa de aceptación de pedidos, la cantidad de viajes realizados y la calificación otorgada por los usuarios.

De acuerdo con los datos oficiales, la deuda promedio de los monotributistas que trabajan para estas plataformas alcanzó los $900.000 por persona a fines de 2025, una cifra que Clarín estimó en casi un millón de pesos. Además, el BCRA destacó que entre 2023 y 2024 este tipo de financiamiento ya había registrado un crecimiento del 177%, lo que demuestra la rápida expansión de este esquema de endeudamiento.

El Banco Central también concluyó que "las plataformas están financiando a su propia base de trabajadores". El 54% de los tomadores de estos créditos corresponde a trabajadores independientes, quienes concentran además más del 62% del saldo total otorgado, mientras que el 70% de las deudas pertenece a trabajadores menores de 40 años. Asimismo, el organismo observó que la mayoría de quienes solicitan estos préstamos depende exclusivamente de la actividad en las aplicaciones, mientras que quienes utilizan el delivery como ingreso complementario suelen acceder a alternativas de financiamiento más económicas.

Según el informe, los préstamos suelen destinarse principalmente a la compra o reparación de bicicletas y motocicletas, herramientas indispensables para continuar trabajando. Para definir quién puede acceder al crédito, las plataformas elaboran un sistema de evaluación propio basado en la productividad, la aceptación de pedidos, la antigüedad y el desempeño de cada repartidor, construyendo un historial alternativo al scoring utilizado por los bancos.

Desde las empresas sostienen que estas líneas de crédito forman parte de una estrategia de inclusión financiera. PedidosYa informó que ya otorgó 57.000 créditos por un total de 84 millones de dólares, de los cuales el 54% correspondió a comercios adheridos. En el caso de los repartidores, explicó que los préstamos tienen un plazo de hasta seis meses y que las cuotas no pueden superar el 30% de los ingresos generados en la plataforma. Además, la compañía señaló que abrió créditos para comercios en 2022 y para repartidores durante 2024. Por su parte, Uber y Cabify afirmaron que no cuentan con líneas de financiamiento para sus conductores, mientras que Banco Galicia confirmó un acuerdo con Rappi para ofrecer soluciones de pago, financiamiento y bancarización.

Sin embargo, desde el sector de los trabajadores surgieron fuertes cuestionamientos. Belén D'Ambrosio, secretaria general de Sitrarepa, sindicato de base de repartidores que aún no cuenta con reconocimiento oficial, aseguró que las tasas de interés pueden llegar al 700% anual, denunció que el acceso al crédito es selectivo y afirmó que las plataformas priorizan a quienes trabajan más horas y mantienen mayores niveles de productividad.

La dirigente también sostuvo que muchos repartidores extienden su jornada laboral para poder devolver los préstamos y describió una realidad marcada por extensas jornadas de trabajo. "Trabajamos entre 10 y 12 horas solo para cubrir gastos fijos", afirmó. Además, explicó que hoy los ingresos por reparto rondan entre $1.500 y $3.000 por pedido y reclamó que este tipo de financiamiento sea regulado por el Estado para evitar que profundice la dependencia económica de los trabajadores respecto de las aplicaciones.

Otro dato que surge del relevamiento es que, según información de la Central de Deudores del BCRA analizada por la consultora EcoGo, la mora entre los repartidores de PedidosYa alcanza el 11,7%, un porcentaje levemente inferior al registrado en el sistema financiero tradicional. No obstante, el informe oficial no detalla qué empresas otorgan cada préstamo, cuáles son las tasas efectivamente aplicadas ni el costo financiero total, aspectos que aparecen como algunos de los principales interrogantes sobre un modelo que continúa expandiéndose.

El crecimiento de estos créditos muestra una transformación en la economía de plataformas: las aplicaciones ya no sólo organizan el trabajo y administran los ingresos de los repartidores, sino que también se convirtieron en quienes los financian. Mientras las empresas presentan estas herramientas como una vía de inclusión financiera, el avance de este modelo abre un debate cada vez más profundo sobre el endeudamiento, la dependencia económica y la necesidad de establecer reglas claras para proteger a quienes trabajan en las plataformas digitales.

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