13 de julio de 2026
Trabajadores de Lustramax denunciaron cesantías sin aviso, salarios y aportes adeudados, y una propuesta empresarial para abonar las compensaciones con productos de limpieza o en 12 cuotas.
La crisis económica golpea con fuerza al mayorista de productos descartables Lustramax, ubicado en la localidad bonaerense de Tortuguitas. Sus trabajadores denunciaron que la empresa avanzó con despidos y que, ante la imposibilidad de afrontar las indemnizaciones, les ofreció entregarles papel higiénico y rollos de cocina como parte de pago.
Según relató el delegado Leandro Gómez, la mercadería sería valuada al precio determinado por la propia compañía. "Te quieren pagar la indemnización con papel higiénico y rollos de cocina, al precio que ellos quieren", advirtió el representante gremial al describir la propuesta que recibieron los empleados desvinculados.
El conflicto no se limita al pago de las indemnizaciones. Los trabajadores aseguran que existen salarios, aportes jubilatorios y prestaciones de la obra social adeudados, y que tampoco recibieron una comunicación formal antes de perder sus puestos. Algunos se enteraron de la decisión cuando llegaron a la planta y les informaron que ya no podían ingresar.
Luego de impedirles el acceso al establecimiento, la empresa habría citado a los despedidos al área de Recursos Humanos para proponerles la firma de un acuerdo. La oferta consistiría en abonar las indemnizaciones en 12 cuotas, una modalidad que obliga a los trabajadores a financiar durante un año las obligaciones laborales de la compañía.
Frente a esta situación, empleados y familiares mantienen una protesta en las inmediaciones de la planta de Tortuguitas. Allí reclaman reincorporaciones, el pago de las deudas pendientes y garantías ante la posibilidad de que se produzcan nuevas cesantías dentro de una empresa que atraviesa una profunda reestructuración.
Desde la gerencia de Lustramax atribuyeron el conflicto a la caída de las ventas y a las dificultades económicas acumuladas. La firma reconoció que mantiene diferencias con algunos empleados y sostuvo que necesita reorganizar su funcionamiento para evitar el cierre definitivo, aunque los trabajadores cuestionan que el costo de la crisis recaiga exclusivamente sobre ellos.
El panorama se repite en otras actividades. La textil Fispa, de La Plata, ingresó en concurso preventivo de acreedores y redujo su planta de 35 a ocho trabajadores, mientras que la fabricante de alfajores La Pampa también inició un proceso judicial para afrontar deudas cercanas a los 1.000 millones de pesos, luego de sufrir una fuerte caída de la producción.
El caso de Lustramax refleja una situación que comienza a extenderse entre distintas pequeñas y medianas empresas: cierres, despidos, salarios impagos e indemnizaciones financiadas o reemplazadas por mercadería. Mientras avanzan los concursos preventivos y las reestructuraciones, los trabajadores esperan respuestas concretas que garanticen el cobro de sus haberes, aportes y compensaciones conforme a la legislación laboral.
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