12 de julio de 2026

Opinión

Opinión. Las ferias necesitan soluciones, no estigmatización

Las ferias reflejan una realidad social que ya existe. El desafío es transformarla en una oportunidad de desarrollo con más inclusión y menos informalidad.

por
Mariana Berbeglia Turon, Secretaria General de SUTFRA - Presidenta de OLTI

Como Secretaria General del Sindicato Único de Trabajadores de Ferias de la República Argentina (SUTFRA), considero importante aportar una mirada que muchas veces queda fuera del debate cuando se analiza el crecimiento del comercio informal o ilegal.

Es cierto que, cada vez que la economía cae, la actividad en las ferias aumenta. Esto sucede porque crece la necesidad: millones de argentinos encuentran allí una forma de sostener a sus familias y muchos millones más necesitan acceder a productos a precios que puedan afrontar.

Sin embargo, no compartimos que se identifique automáticamente a las ferias con la ilegalidad. Son realidades distintas. La enorme mayoría de los feriantes son trabajadores que viven de su esfuerzo y que necesitan herramientas para incorporarse a la economía formal, no ser estigmatizados.

En la Argentina hay más de cinco millones de personas que viven de actividades independientes, del comercio en ferias y de distintas formas de autoempleo. Desconocer esta realidad, perseguirla o limitarse a criticarla no resuelve el problema. La realidad social y económica avanza más rápido que las respuestas tradicionales, y por eso es necesario actuar con soluciones concretas.

Desde SUTFRA trabajamos desde hace años para que las ferias sean cada vez más formales, organizadas y transparentes. Junto con la Organización Latinoamericana de Trabajadores Independientes (OLTI), impulsamos un modelo de acompañamiento que combina capacitación, representación, inclusión financiera y tecnología.

La herramienta tecnológica que hace posible este proceso es WAYA, que aporta una aplicación diseñada para que el trabajador independiente pueda administrar su actividad, cobrar digitalmente, registrar sus ingresos, acceder a herramientas de gestión y comenzar un camino gradual hacia la formalización.

El objetivo es que formalizarse no represente una carga económica adicional ni implique costos que el trabajador no pueda afrontar. Por el contrario, la tecnología debe simplificar los procesos, reducir gastos administrativos y generar beneficios concretos. El trabajador tiene que encontrar en la formalización más oportunidades, acceso al sistema financiero, capacitación, mejores servicios y posibilidades de crecimiento, no una nueva barrera.

También creemos que las grandes marcas y las cámaras empresariales deben formar parte de la solución. Existe la posibilidad de desarrollar canales legales de comercialización en las ferias, por ejemplo, mediante espacios de outlet para mercadería fuera de temporada, cambios de colección, excedentes de stock o productos discontinuados.

Este modelo permitiría que las empresas recuperen valor sobre esa mercadería, que los consumidores accedan a mejores precios y que miles de trabajadores puedan comercializar productos dentro de un marco formal y transparente.

Por eso, consideramos que las críticas de la Cámara de Comercio, si no están acompañadas por propuestas y acciones concretas, resultan insuficientes. Señalar el problema no alcanza. Hay que actuar, conocer la realidad territorial y construir herramientas que permitan transformar la informalidad en formalidad sin destruir las fuentes de trabajo.

El modelo de formalización impulsado por OLTI, con el acompañamiento tecnológico de WAYA, trascendió las fronteras de la Argentina. OLTI fue reconocida mediante una Declaración del Parlamento del MERCOSUR, PARLASUR, por su trabajo y por la importancia de abordar esta problemática desde una perspectiva regional.

Esto demuestra que no estamos frente a una situación que empieza o termina en la Argentina. La informalidad laboral y comercial atraviesa a toda América Latina y exige respuestas regionales, innovadoras y coordinadas.

Desde SUTFRA y OLTI no defendemos la informalidad. Trabajamos para superarla, pero entendemos que la formalización no se logra persiguiendo al trabajador ni imponiéndole obligaciones que no puede cumplir. Se construye con acompañamiento, incentivos, tecnología, inclusión financiera, capacitación y articulación entre los trabajadores, las empresas y el Estado.

La realidad ya cambió. Ahora también deben cambiar las herramientas con las que la abordamos. Las críticas por sí solas no alcanzan. Hay que contribuir al cambio, actuar y demostrar que existen soluciones posibles.

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