La central sindical apuntó contra el Gobierno por promover una reforma laboral que perjudica al sistema de salud de los trabajadores vía el desfinanciamiento de las obras sociales.
En el encuentro también se destacó el rol de la provincia de Buenos Aires en la defensa del empleo, la producción y los derechos laborales.
Tras la movilización a Plaza de Mayo contra la reforma laboral, la CGT endureció su postura y no descartó llevar el proyecto a la Justicia. Jorge Sola cuestionó la constitucionalidad de la iniciativa, pidió un debate amplio y sostuvo que los cambios propuestos no generarán empleo.
El Gobierno solo desembolsó 23.000 millones de los 60.000 millones de pesos acordados con los gremios para saldar la deuda con las obras sociales sindicales.
Después de la manifestación del jueves, que logró la postergación del debate de la reforma laboral, ahora la CGT ya piensa en la lucha que se viene en febrero.
La movilización de la CGT fue masiva y con un mensaje claro: si avanza la reforma, habrá más medidas. Horas después, Bullrich anunció que el tratamiento se pasa para febrero.
La masiva movilización encabezada por la CGT no tardó en rendir sus primeros frutos y se calló el tratamiento exprés que le quería dar Bullrich, quien quería aprobarla en el Senado el próximo 26 de diciembre.
La CGT realizó una jornada de debate sobre inteligencia artificial, automatización y formación profesional, con referentes sindicales, académicos y del sector productivo. El encuentro reafirmó la necesidad de que la transición tecnológica sea conducida de manera colectiva, evitando la exclusividad de la lógica del mercado.
La CGT denunció un hecho de amedrentamiento contra el movimiento obrero tras un violento ataque a la sede del SEIVARA en la Ciudad de Buenos Aires y reclamó una rápida intervención judicial.
La central obrera convocó a una movilización masiva el jueves 18 de diciembre. Denuncia que la reforma laboral del Gobierno recorta derechos, facilita despidos, limita la representación gremial en los lugares de trabajo y debilita la huelga como herramienta colectiva.
En el Congreso Nacional de la CSIRA, Cristian Jerónimo apuntó contra el modelo desindustrializador de Milei y sostuvo que "sin industria no hay Nación". La central fabril advirtió sobre un "industrinicidio" y propuso un congreso por la producción, el trabajo y la calidad de vida.
Advirtió que aún no hubo convocatoria oficial para discutir la reforma laboral y rechazó de plano cualquier iniciativa que implique recorte de derechos, mientras alertó por el cierre de pymes, la pérdida de empleo y la profundidad de la recesión.