17 de agosto de 2026

Trabajo

Trabajo. Jubilados obligados a volver al mercado laboral: trabajan para pagar comida y remedios

Apps, changas y oficios se convirtieron en una salida obligada para jubilados cuyos ingresos ya no alcanzan para cubrir los gastos más básicos.

Después de una vida de trabajo, miles de jubilados argentinos están teniendo que volver al mercado laboral para sobrevivir. En agosto, la jubilación mínima se ubica en $489.775,92, a lo que se suma un bono extraordinario de $70.000, mientras un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda señala que unos 27.000 adultos mayores de 65 años volvieron a insertarse laboralmente.

Ricardo es uno de ellos. Durante años trabajó como camionero y maquinista vinculado a obras públicas. Cuando esa actividad se paralizó, comenzó a manejar un vehículo mediante una aplicación. Ya jubilado, sigue necesitando trabajar varias horas por día para complementar sus ingresos.

El cambio en las condiciones de las aplicaciones también deterioró su situación. Ricardo contó que al principio podía obtener un ingreso aceptable trabajando cuatro o cinco horas, pero la creciente cantidad de conductores y la reducción de los valores de los viajes modificaron completamente el panorama. Hoy necesita permanecer entre nueve y doce horas arriba del auto para acercarse a lo que obtenía anteriormente.

La situación de Graciela expone otra cara de la misma crisis. Entre deudas y gastos cotidianos, su familia llegó al punto de hacer una sola comida al día y completar la jornada con mate y pan. El endeudamiento aparece así no para financiar consumos extraordinarios, sino para cubrir alimentos, medicamentos y servicios esenciales.

Carlos tiene 74 años y también continúa trabajando. Después de haber sido empleado municipal en Avellaneda y dedicarse a instalaciones de gas, hoy reparte volantes por el barrio ofreciendo trabajos de plomería y gasista. Lo hace pese a arrastrar problemas físicos en un pie y en un hombro que le dificultan algunas tareas.

Los números de su economía cotidiana explican por qué no puede dejar de hacerlo. Carlos calcula $50.000 mensuales en medicamentos, unos $30.000 por una garrafa y alrededor de $40.000 de electricidad. Una vez pagados esos gastos, asegura que el dinero disponible para atravesar el resto del mes se reduce drásticamente.

La necesidad de seguir trabajando se combina además con el avance del endeudamiento. Según datos relevados por la Universidad Nacional de Avellaneda incluidos en el informe, 1.345.954 jubilados tienen deudas con prestamistas no bancarios, un circuito en el que suelen encontrarse condiciones financieras mucho más difíciles de afrontar.

Los jubilados también tendrán representación en la marcha de los endeudados prevista para este jueves frente al Ministerio de Economía, junto con la CGT, la UTEP, organizaciones sociales, sectores PyME y autoconvocados. Las historias de quienes manejan aplicaciones, hacen changas o continúan ejerciendo oficios después de los 70 años ponen rostro a un fenómeno que ya dejó de ser excepcional.

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