12 de junio de 2026
Un desarrollo de la Universidad Nacional de La Plata y el Astillero Río Santiago promete acelerar la construcción de viviendas y reducir costos.
Una impresora 3D capaz de construir viviendas en tiempo récord podría convertirse en una herramienta clave para enfrentar uno de los problemas estructurales más graves de la Argentina: el déficit habitacional. La iniciativa es impulsada por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) en conjunto con el Astillero Río Santiago y apunta a escalar la producción de viviendas mediante tecnología desarrollada en el país.
En una entrevista concedida a Página/12, el secretario de Producción, Innovación y Tecnología de la UNLP, Daniel Tovio, aseguró que "con cien impresoras se resuelve el déficit habitacional", al explicar el potencial de la tecnología para multiplicar la capacidad constructiva y avanzar en la urbanización de distintos sectores del país.
Según detalló el funcionario universitario, el proyecto ya cuenta con experiencias concretas y busca demostrar que es posible producir viviendas de manera más rápida, con menor desperdicio de materiales y costos más bajos que los sistemas tradicionales. La tecnología permitiría incluso construir barrios completos en plazos significativamente más cortos que los actuales.

La iniciativa cobra relevancia en un contexto donde millones de argentinos enfrentan dificultades para acceder a una vivienda propia. Al mismo tiempo, pone en valor el papel de las universidades públicas, los organismos de ciencia y tecnología y las empresas estatales en el desarrollo de soluciones para problemas sociales de gran escala.
El equipo de Astillero Río Santiago (ARS) desarrolló la estructura del pórtico de impresión 3D, que tiene una dimensión de 6 metros de ancho y 11 metros de altura, mientras los ingenieros de la UNLP trabajaron en los componentes electrónicos, mecánicos y eléctricos y sobre la mezcla que utiliza el mortero cementicio.
Una impresora 3D de construcción es una máquina que levanta paredes como si hiciera una manga de repostería gigante, pero guiada por computadora. En vez de poner ladrillo por ladrillo, deposita cordones de material cementicio uno sobre otro hasta formar la estructura de la casa. La casa no sale lista como de una fotocopiadora: la impresora hace una parte muy importante, pero después hay que completarla con construcción tradicional.
Mientras el acceso a la vivienda sigue siendo una deuda pendiente para amplios sectores de la población, la experiencia de la UNLP y el Astillero Río Santiago vuelve a poner sobre la mesa una pregunta de fondo: si la tecnología existe y se desarrolla en la Argentina, ¿qué falta para convertirla en una política de Estado capaz de reducir el déficit habitacional?
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