20 de julio de 2026
El capitán y varias figuras de la Selección no regresarán al país. En medio de la tensión por la bandera de Malvinas y las declaraciones sobre la crisis social, la Casa Rosada canceló el feriado que había anunciado y redujo la recepción a un acto protocolar sin funcionarios.
Lionel Messi no regresará a la Argentina junto con la delegación de la Selección y dejó prácticamente vacío el festejo que el Gobierno de Javier Milei intentaba organizar para recibir al plantel. El capitán decidió permanecer en Estados Unidos, al igual que Rodrigo De Paul y otros futbolistas importantes, mientras la Casa Rosada dio marcha atrás con el feriado nacional que había comenzado a preparar.
Además de Messi y De Paul, tampoco se incorporaron al vuelo de regreso Julián Álvarez, Giuliano Simeone, Nahuel Molina, Gerónimo Rulli, Nico Paz y Lautaro Martínez, entre otros integrantes del seleccionado. El plantel, por lo tanto, llegará incompleto y sin varias de sus principales figuras.
La ausencia del capitán representa un fuerte golpe político para Milei. El Gobierno había imaginado inicialmente una celebración de alto impacto, con la posibilidad de establecer un feriado nacional y recibir a los jugadores en la Casa Rosada. Sin embargo, el operativo fue desactivado y quedó reducido a una ceremonia protocolar en el aeropuerto de Ezeiza.
Según informó La Nación, el feriado que había sido anunciado por el Presidente quedó finalmente sin efecto. La recepción será en la pista del aeropuerto Ministro Pistarini, con la presencia de Granaderos, la Fanfarria Alto Perú y otras fuerzas, pero sin Milei ni representantes del Poder Ejecutivo. Después, los futbolistas viajarán al predio de la AFA y cada uno continuará hacia su destino particular.
La marcha atrás resulta llamativa porque el propio Gobierno había instalado durante los días previos la posibilidad de declarar una jornada no laborable para facilitar los festejos. Finalmente, no habrá feriado para los trabajadores, tampoco una celebración multitudinaria organizada por el Estado y ni siquiera estará presente el capitán de la Selección.
El episodio ocurre después de una semana de tensión entre el oficialismo y el plantel argentino. Luego del triunfo frente a Inglaterra, los futbolistas exhibieron una bandera con la frase "Las Malvinas son argentinas", un gesto que Milei cuestionó al rechazar los mensajes que calificó como "populistas", "nacionalistas" y "berretas".
La respuesta presidencial generó malestar porque el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas constituye una política de Estado y una causa profundamente arraigada en la sociedad argentina. Aunque posteriormente Milei afirmó que las islas son argentinas y que deben recuperarse por la vía diplomática, sus primeras declaraciones fueron interpretadas como una crítica directa al mensaje elegido por los jugadores.
El segundo choque se produjo cuando Messi dedicó el triunfo a quienes atraviesan dificultades económicas. El capitán mencionó a las personas que no tienen trabajo, que no llegan a fin de mes o que están peleando todos los días para sostener a sus familias. Desde el Gobierno, el vocero presidencial Adrián Ravier salió públicamente a contradecirlo y aseguró que la administración libertaria no coincidía con esa descripción de la realidad social.
No existe hasta el momento una confirmación oficial de que la decisión de Messi de no viajar esté directamente relacionada con esas críticas. Sin embargo, la sucesión de hechos dejó una fuerte imagen política: Milei cuestionó la bandera de Malvinas, su vocero salió a cruzar al capitán y, pocos días después, Messi decidió no participar del regreso ni del recibimiento preparado por el Gobierno.
La AFA tampoco tenía previsto organizar festejos oficiales y, según las primeras informaciones, la delegación no aceptaría una eventual invitación presidencial para trasladarse a la Casa Rosada. Sin las principales figuras y sin una celebración popular, el Gobierno terminó reemplazando el acto político que había imaginado por una recepción estrictamente protocolar.
Así, la Casa Rosada pasó en pocas horas de evaluar un feriado nacional y una foto de Milei con los jugadores a preparar un acto sin funcionarios, sin Messi y con buena parte de las figuras lejos del país. Un desenlace inesperado que expuso el aislamiento del Gobierno frente a la Selección y convirtió el recibimiento en una ceremonia mucho más incómoda que festiva.
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