2 de junio de 2026
Mientras se destruyen empleos registrados, crece la venta de motos de baja cilindrada impulsada por trabajadores que buscan refugio en las aplicaciones de reparto y transporte para generar ingresos.
La economía argentina atraviesa una de sus mayores paradojas de los últimos años. Mientras distintos indicadores muestran una recuperación en algunos sectores, la pérdida de empleo formal continúa empujando a miles de trabajadores hacia formas cada vez más precarias de inserción laboral. En ese contexto, un fenómeno comenzó a llamar la atención: la venta de motos alcanzó niveles récord, impulsada principalmente por personas que buscan trabajar en plataformas de delivery y aplicaciones de transporte.
Los datos del sector muestran un fuerte crecimiento en los patentamientos de motos durante los últimos meses. Sin embargo, detrás de ese incremento aparece una realidad mucho menos alentadora. Con la destrucción de puestos de trabajo registrados y la caída de oportunidades laborales en numerosos sectores de la economía, cada vez más personas recurren a las aplicaciones como alternativa para generar ingresos rápidos, aunque sin estabilidad, derechos laborales ni protección social.
El fenómeno es reconocido incluso por empresarios del sector. Concesionarias y fabricantes admiten que buena parte del crecimiento de las ventas está vinculado al avance del trabajo por aplicaciones. De hecho, algunas agencias ya promocionan directamente motos destinadas al reparto, exhibiéndolas junto a mochilas de delivery para captar a quienes quedaron fuera del mercado laboral formal.
La tendencia se profundiza en un escenario marcado por la pérdida de empleo registrado. Distintos informes reflejan que desde fines de 2023 se perdieron más de 200 mil puestos de trabajo formales en el sector privado. Al mismo tiempo, actividades históricamente generadoras de empleo, como la industria y el comercio, continúan mostrando dificultades para recuperar los niveles previos.
La expansión del trabajo en plataformas aparece así como una consecuencia directa de la precarización laboral. Miles de personas encuentran en las aplicaciones una salida inmediata para afrontar gastos cotidianos, pero a costa de asumir riesgos laborales, costos operativos y jornadas extensas sin las garantías que ofrece un empleo registrado.
Otro dato significativo es el cambio en el perfil de las motos que lideran las ventas. Las unidades de baja cilindrada y menor costo son las más demandadas, desplazando a modelos más grandes y tradicionales. El objetivo ya no es el uso recreativo o familiar, sino contar con una herramienta de trabajo accesible que permita ingresar rápidamente al circuito del reparto urbano.
Desde organizaciones sindicales que representan a trabajadores de plataformas vienen advirtiendo sobre esta situación. Señalan que el crecimiento de estas actividades no puede analizarse únicamente como un aumento del empleo, sino como una muestra del deterioro del mercado laboral formal. Detrás de cada nueva moto destinada al delivery muchas veces hay un trabajador despedido, un joven que no consigue empleo registrado o una familia que necesita generar ingresos adicionales para llegar a fin de mes.
Los especialistas remarcan que el problema no radica en la actividad en sí misma, sino en la ausencia de regulaciones que garanticen derechos básicos. La falta de cobertura ante accidentes, aportes jubilatorios, vacaciones pagas, licencias y estabilidad laboral forman parte de una discusión que continúa pendiente mientras las plataformas siguen expandiéndose en todo el país.
La fotografía actual muestra una realidad compleja: mientras el empleo formal retrocede, crece el trabajo precario asociado a las aplicaciones. Las motos se venden como nunca antes, pero el boom comercial es también un reflejo de las dificultades que enfrentan miles de trabajadores para acceder a un empleo estable y con derechos.
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