17 de julio de 2026

Sindicatos

Sindicatos. El 80% está endeudado y el 65% empeoró su salud mental: la radiografía de los trabajadores de la energía eléctrica

Un informe de APSEE reveló que el crédito se utiliza principalmente para cubrir alimentos, alquileres y gastos cotidianos, mientras crecen las jornadas extendidas, el pluriempleo y los síntomas de ansiedad.

Una encuesta realizada entre trabajadores y trabajadoras de la energía eléctrica expuso el impacto que la pérdida de poder adquisitivo, el endeudamiento y la extensión de las jornadas laborales tienen sobre la vida cotidiana. Según el informe elaborado por la Asociación del Personal Superior de Empresas de Energía (APSEE), el 80% de las personas consultadas afirmó tener deudas y el 65% reportó un deterioro de su salud mental durante el último año.

El relevamiento, denominado Trabajar para pagar: deuda, jornada laboral y salud mental en APSEE, fue realizado entre febrero y marzo de 2026 y reunió 113 respuestas. La encuesta indagó sobre ingresos, condiciones de empleo, responsabilidades de cuidado, endeudamiento, estrategias para llegar a fin de mes y percepciones sobre la situación laboral y política.

Uno de los datos centrales es que el endeudamiento ya no aparece vinculado principalmente con inversiones o grandes consumos, sino con la necesidad de sostener gastos básicos. El 33% se endeudó para comprar alimentos, ropa y otros bienes cotidianos, mientras que el 27% recurrió al crédito para afrontar alquileres y expensas y otro 26% lo hizo para pagar tarjetas.

La situación se vuelve más crítica al observar que el 39% de los hogares endeudados mantiene compromisos con dos, tres o más acreedores al mismo tiempo. Las deudas se distribuyen entre bancos, tarjetas de crédito, plataformas financieras y préstamos informales de familiares o conocidos. Además, el 38% reconoció que desconoce la tasa de interés que está pagando.

El atraso en los pagos también atraviesa a una parte importante de los trabajadores. El informe señala que el 37% no logra cancelar sus obligaciones en término y que, dentro de ese grupo, una de cada cuatro personas ya fue contactada por áreas o empresas de cobranzas. El endeudamiento, de este modo, se transforma en una presión permanente sobre los ingresos y sobre la organización familiar.

Para evitar nuevas deudas o intentar reducir las existentes, el 55% de los encuestados aseguró que tuvo que disminuir su consumo o reemplazar alimentos y servicios por alternativas más económicas. También aparecen decisiones más graves, como utilizar ahorros, atrasar el pago de servicios, vender bienes, sumar trabajos informales o incluso interrumpir tratamientos médicos por falta de recursos.


Otro indicador que encendió las alarmas es el destino de la Bonificación Anual por Eficiencia. Más del 49% utiliza ese ingreso extraordinario para pagar deudas acumuladas, pese a que el beneficio fue concebido originalmente como un reconocimiento económico al desempeño laboral. Para una parte significativa de los trabajadores, el bono dejó de representar una mejora o una posibilidad de ahorro y pasó a funcionar como un salvavidas financiero.

La necesidad de obtener mayores ingresos también provocó una extensión de las jornadas. En los últimos dos años, el 68% de los varones y el 43% de las mujeres tuvo que agregar horas de trabajo. Entre quienes ampliaron su actividad, algunos sumaron hasta cuatro horas diarias y otros superaron ese límite, combinando horas extras, ventas por plataformas, tareas profesionales y empleos secundarios.

El informe advierte, además, que las mujeres enfrentan mayores obstáculos para sumar trabajo remunerado por la distribución desigual de las tareas domésticas y de cuidado. El 57% de las trabajadoras dedica más de cinco horas diarias a esas actividades no pagas, frente al 37% de los varones. A su vez, el 36% aseguró que necesitaría trabajar más horas, pero no puede hacerlo debido a esa sobrecarga.

La combinación entre deudas, mayor carga laboral e incertidumbre económica tiene consecuencias directas sobre el bienestar. El 65% reportó que su salud mental empeoró durante el último año, con síntomas como ansiedad, mencionada por el 55%; angustia, por el 45%; e insomnio, por el 35%. APSEE concluyó que quienes afrontan deudas son, en su mayoría, las mismas personas que manifestaron un deterioro emocional, una señal de que la crisis de ingresos ya no solo afecta el bolsillo, sino también la salud y la calidad de vida de quienes sostienen diariamente un sector estratégico como el de la energía eléctrica.

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