12 de junio de 2026
El Gobierno puso en marcha la revisión de 446 convenios colectivos alcanzados por la reforma laboral y la CGT comenzó a analizar una respuesta ante el posible impacto sobre beneficios y condiciones de trabajo conquistadas por negociación colectiva.
La Secretaría de Trabajo inició formalmente el procedimiento para la revisión de 446 convenios colectivos de trabajo alcanzados por las modificaciones introducidas en la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei y aprobada por mayoría en el Congreso Nacional.
La medida fue comunicada por el Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, a través de la Secretaría de Trabajo. Según informó la cartera laboral, el objetivo es convocar a organizaciones sindicales y cámaras empresarias para abrir nuevas negociaciones colectivas en aquellos convenios alcanzados por los cambios incorporados en la legislación.
El Gobierno sostiene que la medida busca adecuar los convenios al nuevo marco normativo y fortalecer la negociación colectiva. Sin embargo, en el movimiento obrero crece la preocupación por las consecuencias que podría tener sobre derechos laborales vigentes.
Uno de los puntos centrales del debate es la ultraactividad, un mecanismo por el cual los convenios colectivos continúan vigentes aun después de su vencimiento hasta que son reemplazados por uno nuevo. Durante décadas, esta herramienta permitió preservar salarios, beneficios y condiciones laborales mientras sindicatos y empleadores continuaban negociando.
Con la nueva situación, distintos gremios advierten que algunas cláusulas podrían perder vigencia si no son renovadas, lo que abre la puerta a que las empresas intenten discutir nuevamente aspectos ya consolidados en los convenios colectivos. Entre ellos aparecen beneficios laborales, aportes patronales, adicionales salariales y otras condiciones conquistadas a través de años de negociación sindical.
La decisión oficial encendió las alarmas en la Confederación General del Trabajo. La conducción cegetista comenzó a discutir una respuesta política y sindical frente a la medida y convocará la próxima semana a las principales confederaciones que representan a los gremios de la industria, el transporte y la energía.
El encuentro se realizará en la sede histórica de Azopardo 802 y contará con la participación de la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (CSIRA), la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) y la Confederación Argentina de Trabajadores y Empleados de los Hidrocarburos, Energía, Combustibles, Derivados y Afines (CATHEDA).
Según trascendió, la reunión será el primer paso de una serie de debates internos para evaluar el impacto de la medida y definir una estrategia común frente al avance de la reforma laboral sobre los convenios colectivos.
En la CGT no descartan que posteriormente se convoque al Consejo Directivo, a un plenario de secretarios generales o incluso al Comité Central Confederal, el máximo órgano deliberativo de la central obrera. Además, comenzó a instalarse nuevamente la discusión sobre la posibilidad de profundizar el plan de lucha contra el Gobierno nacional.
La revisión de los 446 convenios colectivos reabre así uno de los debates más sensibles para el sindicalismo argentino: la defensa de los derechos incorporados a través de la negociación colectiva y el alcance real de una reforma laboral que, a poco de comenzar a aplicarse, ya genera tensión entre el Gobierno, las empresas y las organizaciones sindicales.
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