7 de septiembre de 2026
Un informe del CEPA advierte que el SMVM debería aumentar 70,7% solamente para recuperar el poder de compra promedio que tenía en 2023.
El Salario Mínimo, Vital y Móvil acumuló una pérdida real del 40,8% entre noviembre de 2023 y septiembre de 2026, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). La caída se produjo durante los primeros 1.000 días del gobierno de Javier Milei y profundizó la distancia entre los ingresos de los trabajadores y el costo de vida.
El último valor fue nuevamente definido por el Ejecutivo después de que sindicatos y cámaras empresarias no lograran alcanzar un acuerdo en el Consejo del Salario. El Gobierno fijó por decreto un piso de $383.800 para septiembre, dentro de un cronograma de incrementos que continuará durante los próximos meses.
Según los cálculos del CEPA, para que el salario mínimo recupere solamente el poder adquisitivo que tenía en noviembre de 2023 debería aumentar $271.315, equivalente a una mejora del 70,7%. La brecha se amplía si se toman otros períodos como referencia: serían necesarios incrementos superiores al 100% para volver a valores de 2019 y todavía mayores para alcanzar niveles de años anteriores.
La distancia también quedó expuesta en la negociación del Consejo del Salario. Las centrales sindicales reclamaron llevar el SMVM hasta $993.000 en diciembre de 2026, tomando como referencia el deterioro acumulado de los ingresos y el costo de la canasta básica. Las cámaras empresarias, en cambio, plantearon incrementos sensiblemente menores.
El informe señala además que el actual poder adquisitivo del salario mínimo se encuentra apenas 23,8% por encima del mínimo histórico registrado en abril de 2003. En perspectiva histórica, CEPA sostiene que el nivel vigente está 12,3% por debajo del promedio de la década de 1990 y presenta valores reales comparables con los registrados durante 2002.
Una de las comparaciones más contundentes aparece al observar la evolución de los servicios esenciales. Entre diciembre de 2023 y septiembre de 2026, el salario mínimo aumentó nominalmente 158%, mientras el subte subió 2.005%, los colectivos 1.510% y los trenes 1.090%. La diferencia impactó de manera directa sobre el presupuesto de los hogares.
En el mismo período, electricidad, gas y otros combustibles acumularon aumentos del 856%, mientras la nafta súper trepó 631%. Para los trabajadores de menores ingresos, el peso creciente de transporte, tarifas y alquileres redujo la porción del salario disponible para alimentos, indumentaria, salud y otros consumos básicos.
El deterioro del SMVM tiene además efectos que exceden a quienes perciben directamente ese monto, ya que el salario mínimo funciona como referencia para distintas prestaciones, parámetros laborales y discusiones salariales. Con el nuevo esquema definido por decreto, el debate volverá al Consejo del Salario mientras sindicatos y empresarios mantienen posiciones muy alejadas sobre cuál debería ser el piso de ingresos de los trabajadores.
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