28 de febrero de 2026
Tras consolidar un "milagro educativo" en Ceará, Brasil busca proyectar su política de alfabetización temprana a nivel regional con respaldo federal.
La ciudad de Sobral, en el estado de Ceará, pasó en menos de dos décadas del puesto 1.366 al primer lugar en los rankings educativos de Brasil. Lo que comenzó como una experiencia local en una de las regiones más pobres del país hoy es presentado como un modelo de transformación educativa basado en metas claras, evaluación permanente y alfabetización en la edad adecuada.
El punto de partida fue una decisión política tomada en 2007: priorizar que todos los niños aprendieran a leer y escribir antes de los 7 años. Para eso, se fortaleció el rol de los directores escolares, se acompañó a los docentes con asistencia técnica y se implementaron evaluaciones anuales que permitieran medir avances y corregir desvíos.
Con el tiempo, la experiencia de Ceará dejó de ser un caso aislado. Con la llegada de Lula da Silva al gobierno, el plan fue adoptado a nivel federal a través del Compromiso Nacional Niño Alfabetizado, convirtiéndose en política pública nacional. La iniciativa movilizó recursos para formación docente, infraestructura y materiales pedagógicos, además de establecer metas comunes para todos los estados.

Según datos oficiales, la tasa de alfabetización en Brasil pasó del 36% en 2023 al 59,2% en 2025, con el objetivo de alcanzar el 80% hacia 2030. El gobierno federal también avanzó en la institucionalización del programa para garantizar su continuidad más allá de los ciclos políticos.
El modelo no se apoyó únicamente en el Estado. Hubo participación de empresarios y organizaciones de la sociedad civil, reforzando la idea de que la alfabetización temprana es una política estratégica que requiere consenso social y coordinación interinstitucional.
Con esos resultados, Brasil convocó en Brasilia a representantes de Argentina, México, Perú, Colombia, Uruguay y Chile para avanzar en la construcción de una red latinoamericana de alfabetización. La propuesta apunta a compartir indicadores, metodologías y mecanismos de financiamiento que prioricen la enseñanza en la edad adecuada.
El desafío ahora será sostener los avances y trasladar la experiencia a contextos diversos. Desde el gobierno brasileño sostienen que "el ser humano cumple siete años una sola vez en la vida", una frase que resume la urgencia del enfoque y la ambición de convertir el modelo en una referencia regional para enfrentar el rezago educativo en América Latina.
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