12 de agosto de 2026
La multinacional discontinuará la deshidratación de vegetales en Guaymallén y concentrará su producción en Pilar, mientras parte del proceso quedará en manos de proveedores externos.
Unilever resolvió cerrar la operación de deshidratación de vegetales que mantenía en Guaymallén, Mendoza, una decisión que tendrá como consecuencia directa la desvinculación de 60 trabajadores. La compañía presentó la medida como parte de una transformación de su modelo productivo destinada a ganar competitividad en el negocio de alimentos.
La salida del personal, según informó la empresa, se realizó de manera ordenada y con acompañamiento sindical. La mayoría de los acuerdos con los trabajadores se cerraron durante el lunes y la mañana del martes, luego de reuniones individuales encabezadas por el área de Recursos Humanos.
La planta mendocina cumplía un papel específico dentro de la cadena productiva de Unilever: allí se recibían y deshidrataban vegetales que luego eran utilizados en la elaboración de productos terminados. Ese proceso dejará de realizarse de manera directa por la multinacional.
Con el nuevo esquema, la empresa recurrirá a proveedores alternativos para la deshidratación de los vegetales, mientras que la fabricación y comercialización de sus productos continuará concentrada en la planta que Unilever posee en Pilar, provincia de Buenos Aires.
Desde la compañía aseguraron que el cierre mendocino no implica la salida de Unilever del país ni afecta la continuidad de la marca Knorr, una de las principales líneas de alimentos de la firma. La empresa sostuvo que seguirá desarrollando y comercializando esos productos en el mercado argentino.
La decisión también alcanzará a productores agrícolas de Mendoza que trabajaban bajo contratos de campaña con la multinacional. Según la información difundida, la campaña correspondiente a este año ya estaba finalizada y las cosechas comprometidas habían sido entregadas.
El cierre se produce, además, en un escenario complejo para las compañías vinculadas al consumo masivo. El mercado interno viene mostrando señales de debilidad y las empresas analizan sus estructuras para reducir costos y mejorar márgenes frente a una recuperación de la demanda que continúa siendo moderada.
Unilever justificó formalmente la medida en la evolución del negocio de alimentos y en una revisión más amplia de sus operaciones para buscar mayores niveles de eficiencia. Sin embargo, detrás de esa reorganización queda un dato concreto para el mundo laboral: una actividad que hasta ahora se realizaba dentro de una planta de la compañía dejará de hacerlo.
Con el cierre de Guaymallén, 60 puestos de trabajo desaparecen de la estructura directa de Unilever en Mendoza y parte de la producción pasa a un sistema tercerizado. La compañía mantendrá sus operaciones en la Argentina y la fabricación en Pilar, pero la provincia cuyana pierde una planta industrial y los empleos asociados a ella.
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