22 de septiembre de 2026
Una encuesta reveló que el costo de los traslados, la pérdida de tiempo y la falta de flexibilidad pesan cada vez más al momento de aceptar un empleo.
La modalidad de trabajo se convirtió en un factor decisivo para aceptar o rechazar un empleo en la Argentina. Según un relevamiento privado, el 48% de los trabajadores descartó alguna oferta laboral porque exigía presencialidad, un dato que expone la distancia entre las decisiones empresariales y las nuevas prioridades de quienes buscan trabajo.
Dentro de ese porcentaje, el 39% dejó de avanzar con propuestas que obligaban a concurrir todos los días al lugar de trabajo, mientras que otro 9% rechazó empleos que requerían algún grado de asistencia. En sentido contrario, apenas el 2% descartó una oportunidad por tratarse de una posición completamente remota.
Los resultados forman parte del estudio "100% Presencialidad", realizado por el portal de empleos Bumeran sobre una muestra de más de 3.000 trabajadores y especialistas en recursos humanos. Entre las personas consultadas, el 47% trabaja actualmente bajo un formato híbrido, el 33% de manera presencial y el 20% completamente a distancia.
La diferencia se vuelve todavía más marcada cuando los trabajadores pueden elegir: el 51% prefiere un esquema híbrido, el 41% se inclina por el trabajo remoto y solamente el 8% optaría por la presencialidad total. Además, el 64% aseguró que rechazaría una oferta si la modalidad propuesta no coincidiera con la que considera ideal.
Detrás de esa elección aparecen razones económicas y de organización cotidiana. El 83% destacó el ahorro de tiempo en los traslados, mientras que el 73% valoró la reducción de gastos en transporte, comidas, vestimenta y otros consumos asociados con la asistencia diaria. En un contexto de pérdida de poder adquisitivo, concurrir todos los días también representa un costo adicional para el bolsillo de los trabajadores.
La posibilidad de conciliar el empleo con la vida personal fue señalada por el 77% de quienes eligen trabajar de manera híbrida o remota. También se destacaron la flexibilidad para organizar los horarios, la comodidad, una mayor concentración y la mejora del bienestar emocional, factores que pasaron a ocupar un lugar central al evaluar una propuesta laboral.
Pese a estas preferencias, las empresas avanzan en sentido contrario. Siete de cada diez especialistas en recursos humanos detectaron una vuelta a la presencialidad total, mientras que el 91% reconoció que el esquema ofrecido influye directamente en la búsqueda y contratación de personal. La exigencia de regresar a la oficina puede convertirse así en una dificultad para cubrir determinados puestos.
El relevamiento también muestra el limitado poder de decisión que tienen los trabajadores sobre sus propias condiciones laborales: el 73% afirmó que la modalidad vigente fue definida exclusivamente por la empresa y apenas el 7% participó de una resolución conjunta. Otro 11% indicó que el esquema se acuerda dentro de cada equipo y solamente el 9% puede elegirlo individualmente.
Aunque la oficina continúa siendo valorada por la interacción con compañeros, la comunicación, el aprendizaje y el acceso a herramientas, la presencialidad plena aparece cada vez más lejos de las preferencias mayoritarias. De cara al futuro, el 73% de los especialistas considera que el formato híbrido será predominante dentro de diez años, en un escenario donde la modalidad de trabajo ya forma parte de la discusión sobre salarios, jornada, organización del tiempo y calidad de vida.
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