27 de octubre de 2026

Trabajo

Trabajo. La crisis industrial golpea a Fiat y Peugeot: suspenden trabajadores y adelantan vacaciones por la caída de ventas

Stellantis anunció interrupciones en sus plantas de Buenos Aires y Córdoba ante el retroceso de la demanda interna y las exportaciones, con un esquema que se extenderá hasta mediados de enero.

La crisis que atraviesa la industria automotriz argentina sumó un nuevo capítulo con la decisión de Stellantis, propietaria de las marcas Fiat y Peugeot, de reducir la producción, aplicar suspensiones y adelantar vacaciones en sus fábricas de El Palomar y Córdoba. La medida responde a la caída de las ventas en el mercado interno y al menor volumen de exportaciones, en un escenario que afecta la actividad de uno de los principales grupos automotores que operan en el país.

La decisión alcanza a establecimientos en los que trabajan aproximadamente 5.000 operarios, aunque la cantidad de empleados efectivamente afectados dependerá de cada línea productiva. Desde la compañía explicaron que la reorganización busca adaptar la fabricación de vehículos a los niveles actuales de demanda y aseguraron que no se dispusieron despidos como consecuencia de estas medidas.

En la planta de El Palomar, provincia de Buenos Aires, donde se fabrican los Peugeot 208 y 2008, la actividad comenzó a interrumpirse desde el lunes 26 de octubre. El cronograma contempla suspensiones, un breve período de producción entre fines de noviembre y comienzos de diciembre y vacaciones adelantadas hasta el 18 de enero de 2027, fecha prevista para recuperar el funcionamiento habitual.

El principal problema es la fuerte caída de las ventas de los modelos Peugeot producidos en Argentina. Durante los primeros nueve meses de 2026, el Peugeot 208 comercializó alrededor de 10.000 unidades menos que en el mismo período del año anterior. Los patentamientos pasaron de casi 25.000 vehículos a poco más de 15.000, lo que representó una contracción del 38,3%. El Peugeot 2008 también registró una disminución del 32,5%.

En Córdoba, la situación afecta especialmente a la producción de las camionetas Fiat Titano y RAM Dakota, que se fabrican en el complejo industrial de Ferreyra. La empresa resolvió detener esa línea a partir del 1 de diciembre y hasta el 18 de enero, con un esquema que combina suspensiones y vacaciones. Ambas camionetas comenzaron a producirse recientemente, después de una inversión de 385 millones de dólares, pero enfrentan una demanda inferior a la prevista.

La reducción de la actividad no será uniforme en todas las instalaciones. La línea de fabricación del Fiat Cronos continuará operando de manera habitual hasta el receso de fin de año, mientras que Stellantis mantiene sus planes para poner en funcionamiento una nueva planta de motores en Córdoba. Ese establecimiento estará destinado a abastecer tanto a modelos fabricados en Argentina como a otras fábricas del grupo en la región.

La situación también genera preocupación por el futuro de la producción automotriz nacional. A comienzos de octubre, Herlander Zola, directivo regional de Stellantis, había advertido que la continuidad de las plantas argentinas dependería de las condiciones del mercado, las regulaciones y la competitividad. Sus declaraciones abrieron interrogantes sobre la estrategia industrial del grupo, aunque posteriormente Martín Zuppi, titular de Stellantis Argentina, aseguró que la empresa mantiene su compromiso de continuidad productiva en ambas fábricas.

El retroceso de las ventas se produce en medio de una mayor competencia de vehículos importados y dificultades para sostener las exportaciones, especialmente hacia Brasil. La caída de los niveles de fabricación también puede afectar a la cadena de proveedores autopartistas, empresas de transporte y servicios industriales que dependen de la actividad de las terminales automotrices. La preocupación se suma a los cierres y reducciones de producción registrados en otras firmas vinculadas con el sector.

Por el momento, Stellantis mantiene su previsión de retomar la actividad habitual a mediados de enero de 2027 y sostiene que los cambios no implican despidos. Sin embargo, las suspensiones y las vacaciones anticipadas muestran las dificultades que enfrenta la industria automotriz para sostener sus niveles de producción. La evolución del consumo interno y de los mercados de exportación será determinante para conocer si las plantas podrán recuperar su funcionamiento durante el próximo año.

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