27 de octubre de 2026

Economía

Economía. El ajuste salarial de Milei transfirió US$6.800 millones de los trabajadores al capital en apenas seis meses

Un análisis de la distribución del ingreso muestra una fuerte caída de la participación salarial en la riqueza producida, mientras aumenta la porción apropiada por el capital.

La política económica del gobierno de Javier Milei profundizó el deterioro de la participación de los trabajadores en la distribución de la riqueza nacional. Según un análisis de indicadores oficiales, durante el primer semestre de 2026 se produjo una transferencia estimada de ingresos del trabajo hacia el capital equivalente a 6.800 millones de dólares, como consecuencia de la reducción del peso de los salarios dentro del valor agregado generado por la economía.

Los datos muestran que la participación de las remuneraciones de los trabajadores en el Valor Agregado Bruto (VAB) cayó al 42,9% durante el primer trimestre de 2026. El indicador representa una disminución de 4,2 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior y de 2,43 puntos frente al último trimestre de 2025, lo que refleja un deterioro acelerado de la distribución del ingreso.

En contraste, el excedente de explotación bruto, indicador asociado con la porción del valor agregado que queda en las empresas antes de determinadas deducciones, alcanzó el 44,7% y registró un incremento interanual de 2,8 puntos porcentuales. El comportamiento de ambas variables muestra que, mientras los trabajadores redujeron su participación relativa en el ingreso generado, aumentó la proporción correspondiente al capital.

La magnitud del fenómeno también puede medirse en términos monetarios. La pérdida de participación salarial representó una transferencia estimada de 10,3 billones de pesos durante los primeros seis meses del año, equivalentes a unos 6.800 millones de dólares. Si esta tendencia se mantuviera, la proyección anual superaría los 27,3 billones de pesos, aunque esa estimación depende de la evolución de los salarios, los precios y la actividad económica.

Uno de los factores vinculados con este proceso es la política de contención de los aumentos salariales y las restricciones aplicadas sobre las negociaciones paritarias. El Gobierno sostiene que la moderación de los ingresos constituye una herramienta para reducir la inflación, mientras que el deterioro del poder adquisitivo limita la capacidad de compra de los trabajadores y condiciona la recuperación de la actividad económica.

La pérdida salarial también tiene consecuencias sobre el consumo y la producción nacional. Cuando los trabajadores destinan una proporción mayor de sus ingresos a cubrir alimentos, tarifas, transporte y vivienda, disminuyen los recursos disponibles para adquirir otros bienes y servicios. Esta situación afecta especialmente a los comercios y a las industrias que dependen del mercado interno, en un contexto donde numerosos sectores registran caídas en sus niveles de actividad.

La comparación histórica permite dimensionar el cambio en la distribución de la riqueza. Durante 2010 y 2011, la participación salarial llegó a representar aproximadamente el 54% del valor agregado, uno de los niveles más elevados desde el regreso de la democracia. En 2016, al comienzo del gobierno de Mauricio Macri, se encontraba cerca del 51% o 52%, mientras que en 2023 rondaba el 45% o 46%. El nivel actual del 42,9% se ubica considerablemente por debajo de esos registros.

El retroceso de la participación salarial también se vincula con la crisis del consumo masivo, las dificultades de las empresas industriales y el aumento del endeudamiento de las familias. Durante los últimos meses, distintos relevamientos mostraron una caída de las ventas de productos básicos, mientras que la industria manufacturera acumuló una contracción del 12,4% respecto de diciembre de 2025, según los indicadores citados en el análisis económico.

La reducción del peso de los salarios dentro de la riqueza producida constituye uno de los principales cambios distributivos registrados durante la gestión de Milei. Los datos muestran que la política de contención salarial no solamente afecta el poder adquisitivo individual, sino también la participación de los trabajadores en el ingreso nacional. La evolución de las paritarias, el empleo registrado y la actividad productiva será determinante para establecer si esta tendencia se mantiene o comienza a revertirse durante los próximos meses.

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