8 de septiembre de 2026
La caída de las ventas y la producción comenzó a trasladarse a las finanzas de las empresas, mientras crecen el endeudamiento y las dificultades para afrontar impuestos, proveedores y salarios.
La crisis industrial profundizó su impacto durante 2026 y comenzó a trasladarse desde los niveles de actividad hacia las finanzas cotidianas de las empresas. Según la tercera encuesta trimestral del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), realizada entre más de 600 firmas, el 47,6% de las compañías tuvo dificultades para afrontar íntegramente al menos uno de sus pagos habituales, por encima del 44,9% registrado en abril.
El deterioro está directamente relacionado con el retroceso del mercado interno. El 49,7% de las empresas registró una caída de sus ventas, mientras solamente el 16,2% consiguió aumentarlas. La contracción también llegó a las líneas de producción: el 42,9% produjo menos que en el trimestre anterior y apenas el 20,9% logró mejorar sus niveles de actividad.
La situación es todavía más compleja entre las firmas de menor tamaño. El 54,8% de las micro y pequeñas empresas redujo sus ventas y el 47,8% disminuyó su producción, un escenario que expone con mayor crudeza las dificultades que atraviesan los sectores con menor espalda financiera para sostener su actividad frente a la caída del consumo.
La encuesta también deja en evidencia que la crisis comenzó a afectar de lleno la cadena de pagos. El 34,6% tuvo problemas para pagar impuestos y el 33,3% para cumplir con sus proveedores, mientras el 25,6% registró dificultades con compromisos financieros y el 16,3% con servicios públicos. El dato más sensible para el mundo laboral es que el 12,7% manifestó inconvenientes para afrontar el pago de salarios.
Además, el 9,2% de las empresas declaró dificultades para cumplir simultáneamente con todos sus compromisos, frente al 6,1% del relevamiento anterior y muy por encima del promedio histórico del 4%. El incremento refleja una pérdida de liquidez que comienza a poner bajo presión el funcionamiento cotidiano de una parte creciente del entramado industrial.
Ante la falta de recursos, las empresas están recurriendo cada vez más al crédito para sostener sus operaciones. Entre las compañías que tuvieron problemas para pagar, el 56,2% debió incrementar su endeudamiento o recurrir a financiamiento de corto plazo, mientras el 53,2% informó un aumento de los intereses y costos financieros que debe afrontar.
El origen de las dificultades también aparece claramente identificado por los propios industriales. El 48,6% señaló a la caída de la demanda interna como su principal problema, mientras el aumento de los costos fue mencionado por el 24,2%. A esto se suma la preocupación por la competencia de productos importados, especialmente en sectores como metalurgia, textiles, indumentaria, cuero y calzado.
El cuadro se completa con el deterioro del Monitor de Desempeño Industrial de la UIA, que descendió hasta 40,4 puntos, 3,1 menos que en abril y 4,7 puntos por debajo de julio de 2025. Los datos muestran que la crisis industrial ya no se expresa solamente en una caída de producción y ventas: la presión financiera empieza a comprometer la cadena de pagos, la continuidad de las empresas y la preservación de los puestos de trabajo.
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