11 de agosto de 2026
Los cesanteados pertenecen a la planta de Concepción del Uruguay. Los gremios cuestionaron la decisión y advirtieron que se produjo mientras buscaban alternativas para sostener la producción.
La empresa avícola Granja Tres Arroyos despidió a 255 trabajadores de su planta ubicada en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, en medio de una fuerte crisis productiva y financiera. La compañía atribuyó la decisión a la caída de las exportaciones, la sobreoferta en el mercado interno y el incremento de los costos.
El establecimiento entrerriano cuenta con una dotación de aproximadamente 700 empleados y había dejado de producir en mayo. Ahora, la decisión empresarial alcanza a más de un tercio del personal y genera preocupación por el futuro de una de las principales fuentes de trabajo de la zona.
Las cesantías fueron cuestionadas por la Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) y el Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación de Concepción del Uruguay (STIA). Desde las organizaciones gremiales aseguraron que no hubo aviso previo y cuestionaron la forma en la que fueron comunicados los despidos.
La empresa fundamentó las desvinculaciones en el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, al considerar que atraviesa circunstancias extraordinarias ajenas a su voluntad que afectan sustancialmente su actividad. Los sindicatos, sin embargo, rechazan esa interpretación y cuestionan que la crisis pueda trasladarse directamente sobre los trabajadores.

Entre las causas señaladas por Granja Tres Arroyos aparecen los brotes de influenza aviar registrados desde 2023, que provocaron cierres y restricciones en algunos mercados internacionales. La compañía también señaló una contracción significativa de las exportaciones, una mayor oferta en el mercado interno y una caída de los precios de comercialización.
A ese escenario se sumaron, según la firma, el aumento sostenido de los costos y diferentes dificultades operativas y financieras. La empresa aseguró que había adoptado previamente distintas medidas para intentar preservar la continuidad de la explotación y la mayor cantidad posible de puestos laborales.
Los gremios sostienen una posición diferente. Aseguran que los despidos fueron concretados mientras las organizaciones sindicales realizaban gestiones con la empresa y con los gobiernos de Entre Ríos, Buenos Aires y Córdoba para encontrar alternativas que permitieran mantener el proceso productivo y reactivar las distintas plantas.
La situación de los trabajadores ya era delicada antes de las cesantías. Las organizaciones sindicales advirtieron además sobre atrasos superiores a cinco quincenas en el pago de salarios, un cuadro que profundizó la incertidumbre entre las familias que dependen de la actividad.
El conflicto queda ahora abierto entre la empresa y los sindicatos, mientras se buscan mecanismos para enfrentar la crisis. La preservación de los puestos de trabajo y la continuidad productiva de Granja Tres Arroyos aparecen como los principales puntos de una negociación que involucra también a las autoridades provinciales y nacionales.
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