13 de agosto de 2026

Trabajo

Trabajo. El Gobierno pone en marcha un fondo multimillonario para pagar despidos: comenzará a funcionar en noviembre

El nuevo Fondo de Asistencia Laboral se financiará con aportes patronales y podrá invertir sus recursos en el mercado financiero antes de destinarlos al pago de indemnizaciones.

El Gobierno avanzó con la reglamentación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los puntos centrales de la reforma laboral, que comenzará a funcionar a partir del 1° de noviembre. El nuevo esquema busca conformar una reserva financiada por los empleadores para afrontar indemnizaciones y otros pagos derivados de la finalización de relaciones laborales.

El mecanismo establece que las empresas deberán realizar aportes mensuales vinculados a su masa salarial. Según el esquema difundido, para las compañías de mayor tamaño la contribución será equivalente al 1%, mientras que para micro, pequeñas y medianas empresas podrá alcanzar el 2,5%, de acuerdo con las condiciones previstas en la normativa.

A diferencia de otros sistemas de cese laboral, el FAL no elimina la indemnización que le corresponde al trabajador. Si al momento de un despido los recursos acumulados por la empresa no alcanzan para cubrir el monto indemnizatorio correspondiente, será el empleador quien deberá completar la diferencia.

El volumen de dinero involucrado será significativo. Las estimaciones incluidas en la reglamentación señalan que el sistema podría movilizar alrededor de US$5.000 millones durante su primer año, a partir de los aportes correspondientes a millones de trabajadores privados registrados.

Los fondos no permanecerán inmovilizados hasta que ocurra un despido. La normativa habilita que sean administrados mediante fondos comunes de inversión o fideicomisos financieros supervisados por la Comisión Nacional de Valores (CNV), con la posibilidad de colocar parte de esos recursos en distintos instrumentos financieros.

Entre las alternativas autorizadas aparecen títulos públicos nacionales y provinciales, obligaciones negociables, depósitos bancarios y otros activos. La reglamentación establece límites para algunas colocaciones, aunque el nuevo sistema abre un mercado de enorme dimensión para bancos, administradoras de fondos y agentes financieros.

El esquema también contempla que cada empleador tenga una cuenta diferenciada dentro del fondo y que pueda elegir la administradora que gestionará sus recursos. En caso de no hacerlo, se prevé una asignación automática entre los vehículos habilitados para administrar el dinero.

La dimensión potencial del sistema surge de la cantidad de trabajadores alcanzados. De acuerdo con los datos consignados en las publicaciones, existen alrededor de 6,13 millones de asalariados privados registrados y un aporte equivalente al 1% representaría unos $113.000 millones mensuales; con alícuotas mayores para pymes, el flujo podría crecer considerablemente.

El FAL comenzará a acumular recursos desde noviembre, pero las empresas recién podrán utilizar el dinero para afrontar indemnizaciones a partir de mayo de 2027. Hasta entonces, la puesta en funcionamiento del sistema abrirá una nueva etapa en la regulación de los despidos y, al mismo tiempo, pondrá miles de millones de pesos bajo administración del sistema financiero.

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