16 de marzo de 2026
La crisis universitaria comenzó a impactar con fuerza en las escuelas medias dependientes de universidades nacionales, donde docentes advierten sobre salarios deteriorados y un creciente éxodo de profesores.
La crisis que atraviesa el sistema universitario argentino comenzó a reflejarse con fuerza en los colegios preuniversitarios, donde cada vez más docentes dejan las aulas por los bajos salarios y el deterioro de las condiciones laborales. La situación genera alarma en instituciones históricas que dependen de universidades nacionales.
Profesores de establecimientos emblemáticos como el Colegio Nacional Buenos Aires y el Carlos Pellegrini advierten que sus salarios se encuentran hasta un 30% por debajo de los que perciben docentes de la Ciudad de Buenos Aires, una brecha que impulsa a muchos a migrar hacia otros sistemas educativos o incluso a abandonar la docencia.
El fenómeno es señalado por docentes y estudiantes como parte de un proceso más amplio que describen como "vaciamiento universitario", vinculado al ajuste presupuestario que atraviesa el sistema educativo superior. En ese marco comenzaron a multiplicarse las asambleas, jornadas de visibilización y medidas de fuerza.
En varios colegios preuniversitarios las clases se vieron afectadas por paros y actividades de protesta. Gremios docentes y centros de estudiantes impulsan acciones para visibilizar el conflicto, mientras advierten que la situación podría profundizarse si no hay respuestas del Gobierno nacional.
Según explican docentes de estas instituciones, para recuperar el poder adquisitivo perdido desde 2023 sería necesario un aumento cercano al 55%, una cifra muy superior a las propuestas salariales que se discuten actualmente.
El impacto no se limita a la cuestión salarial. En los colegios dependientes de universidades nacionales cada vez es más frecuente que profesores renuncien a sus cargos, reduzcan horas o busquen otros trabajos para sostener sus ingresos, lo que genera dificultades para cubrir materias y sostener el funcionamiento académico.
El escenario se agrava en el marco del conflicto universitario que atraviesa todo el sistema. Rectores y autoridades académicas advierten que los recortes presupuestarios afectan tanto el funcionamiento de las universidades como el de las escuelas medias que dependen de ellas, poniendo en riesgo su continuidad y calidad educativa.
Mientras tanto, sindicatos docentes y organizaciones estudiantiles anticipan que el conflicto continuará escalando. Ya se habla de nuevas protestas, paros prolongados e incluso de una posible huelga universitaria, en un contexto donde el reclamo central apunta a recomponer salarios y garantizar el financiamiento del sistema educativo público.
Para la comunidad educativa, el problema trasciende lo salarial. El éxodo docente en los colegios preuniversitarios empieza a ser visto como una señal de alerta sobre el futuro del sistema educativo público, especialmente en instituciones que históricamente fueron referencia académica en el país.
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