La Federación de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (FTIA) y la Federación de Industrias de Productos Alimenticios y Afines (FIPAA) alcanzaron un acuerdo para extender por un año la vigencia del convenio colectivo de trabajo, sin introducir modificaciones en las condiciones laborales que actualmente rigen para la actividad. De esta manera, Alimentación se convirtió en el primer gremio en renegociar su convenio tras la reglamentación de la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei.
El entendimiento adquiere especial relevancia porque la Secretaría de Trabajo había señalado que la nueva reglamentación abriría un proceso de actualización de los convenios colectivos. Sin embargo, las partes resolvieron preservar el texto vigente y postergar cualquier discusión sobre cambios laborales hasta mayo de 2027.
La decisión fue adoptada de común acuerdo entre el sindicato y la representación empresaria, que coincidieron en mantener el actual marco convencional mientras continúan las negociaciones paritarias. De esta forma, la primera experiencia posterior a la reforma laboral no avanzó con modificaciones en jornadas, categorías, modalidades de trabajo ni otros aspectos del convenio.
Además de la prórroga del convenio, las partes acordaron un incremento salarial del 9% para el período mayo-julio, el pago de una suma extraordinaria no remunerativa de $120.000 y la incorporación de una cláusula de revisión prevista para agosto, con el objetivo de volver a analizar la evolución de los salarios.
Desde el sector empresario señalaron que el convenio de Alimentación ya atravesó numerosas actualizaciones desde su creación en 1975, incorporando modificaciones vinculadas a nuevas tecnologías, métodos de producción y organización del trabajo, por lo que consideraron conveniente continuar ese proceso dentro del esquema de negociación habitual y no mediante una revisión inmediata.
Otro de los aspectos contemplados en el acuerdo fue la ratificación transitoria de los aportes convencionales, un punto que también quedó preservado pese a los cambios introducidos por la reforma laboral. En ese sentido, ambas partes optaron por mantener las condiciones vigentes mientras continúan las conversaciones sobre el futuro del convenio.
El caso de Alimentación se transforma así en el primer antecedente de negociación colectiva luego de la reglamentación de la reforma laboral y marca un dato político y sindical de relevancia: el primer convenio revisado tras la entrada en vigencia del nuevo marco normativo fue prorrogado sin cambios en las condiciones laborales, dejando para 2027 cualquier discusión sobre una eventual modernización del convenio colectivo.