11 de septiembre de 2026

Economía

Economía. Los alimentos vuelven a presionar el bolsillo: la canasta básica subió 2,6% y crece la preocupación por la pobreza

Una familia tipo necesitó más de $1,6 millones para no caer bajo la línea de pobreza, mientras el costo de los alimentos continúa avanzando por encima de la inflación general.

El costo de cubrir las necesidades esenciales volvió a aumentar durante agosto. Según los últimos datos del INDEC, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT) subieron 2,6% durante el mes, impulsadas principalmente por el incremento en los precios de los alimentos.

Para una familia integrada por dos adultos y dos chicos, el ingreso necesario para no ser considerada pobre llegó a $1.605.497 mensuales. Al mismo tiempo, ese mismo hogar requirió alrededor de $726.459 para superar la línea de indigencia, que contempla únicamente los gastos indispensables en alimentos.

El dato adquiere relevancia porque las canastas que determinan las líneas de pobreza e indigencia continúan aumentando por encima del índice general de precios. En términos interanuales, la Canasta Básica Alimentaria acumuló una suba del 39,6%, mientras que la Canasta Básica Total avanzó 38,3%.

La evolución refleja uno de los principales problemas que enfrentan los hogares: aunque el ritmo general de inflación se desaceleró respecto de los máximos anteriores, el precio de los bienes esenciales continúa ejerciendo una presión significativa sobre los ingresos, particularmente entre los sectores de menores recursos.

El último dato oficial había ubicado a la pobreza en 28,2% durante el segundo semestre de 2025, el nivel más bajo registrado desde 2018. Sin embargo, distintas estimaciones privadas comenzaron a advertir sobre un cambio de tendencia durante los primeros meses de 2026.

Según cálculos de la consultora LCG, la pobreza habría alcanzado el 30,1% durante el primer trimestre del año, frente al 27% estimado para el tercer trimestre de 2025. De confirmarse esa evolución, implicaría un nuevo deterioro después de la recuperación observada durante el período anterior.

La estimación señala además que cerca de 1.477.000 personas habrían ingresado nuevamente en situación de pobreza en apenas seis meses, llevando el universo total a aproximadamente 14 millones de personas. En paralelo, la indigencia habría pasado del 6,1% al 6,5%.

El escenario vuelve a poner el foco sobre la relación entre precios, salarios y poder adquisitivo. El incremento de los alimentos tiene un impacto especialmente fuerte entre trabajadores de menores ingresos, jubilados y hogares que destinan una mayor proporción de sus recursos al consumo básico.

La próxima medición oficial de pobreza del INDEC permitirá conocer si esta tendencia se consolidó durante el primer semestre de 2026. Mientras tanto, la suba de las canastas básicas muestra que la desaceleración inflacionaria todavía no alcanza para garantizar una mejora sostenida en las condiciones de vida de los hogares.

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