21 de octubre de 2026
Una distribuidora de fiambres convocó a aspirantes para incorporar personal y recibió una multitud de candidatos, muchos de ellos afectados por despidos y la falta de oportunidades laborales.
Una convocatoria laboral realizada por una empresa distribuidora de fiambres en el partido bonaerense de Ezeiza dejó una imagen que refleja las dificultades para conseguir empleo en Argentina. Cientos de personas formaron una fila de aproximadamente diez cuadras para postularse a solamente 40 puestos de trabajo, en una jornada en la que algunos aspirantes debieron esperar hasta seis horas para entregar sus currículums.
La búsqueda fue organizada por Cabaña Santa Marta, una distribuidora que cuenta con distintas sucursales y se prepara para inaugurar un nuevo local en Ezeiza. La empresa había difundido la convocatoria a través de Instagram el pasado 7 de octubre y solicitó que los interesados se presentaran personalmente en Reconquista 654, con dos requisitos básicos: ser mayores de 18 años y llevar un currículum impreso.
La respuesta superó las previsiones de los organizadores. Desde las primeras horas de la mañana comenzaron a concentrarse trabajadores desocupados y jóvenes que buscaban su primera oportunidad laboral. La extensión de la fila obligó a disponer de personal para ordenar el ingreso y atender a quienes esperaban ser entrevistados.
A diferencia de la modalidad digital que predomina en gran parte de las búsquedas laborales, la empresa decidió recibir las postulaciones personalmente. Sus representantes explicaron que pretendían conocer a cada candidato cara a cara y reconocieron que la cantidad de personas que se presentó los sorprendió, luego de que la convocatoria circulara ampliamente por las redes sociales.
En Ezeiza hay 10 cuadras de fila por 40 puestos de trabajo que ofrece una distribuidora de la localidad.
Entre los aspirantes se encontraban trabajadores que habían perdido sus empleos en los últimos meses, personas que subsisten mediante tareas informales y jóvenes que todavía no consiguieron incorporarse al mercado laboral. La falta de ingresos estables y las dificultades para acceder a empleos registrados se repitieron entre las historias de quienes aguardaban en la fila.
Uno de los casos fue el de Andrés, de 24 años, vecino de Monte Grande, quien relató que llevaba cinco meses desempleado. Su último trabajo había sido en una empresa de limpieza, pero aseguró que el salario que percibía no le alcanzaba. También participó Walter, de 44 años, quien había trabajado durante casi cuatro años en tareas de mantenimiento y actualmente realiza changas después de perder su empleo.
La situación de los jóvenes también ocupó un lugar central. Fabricio Moreno, de 21 años, contó que había trabajado en una pizzería, pero se retiró por problemas laborales y atrasos salariales. Desde entonces intenta conseguir otro empleo para colaborar con los gastos de su familia. Aseguró que, si no obtenía el puesto, tendría que continuar buscando porque necesitaba trabajar.
Otra de las postulantes fue Magalí, de 25 años, quien había trabajado durante cuatro años como despachante en un comercio gastronómico de Ezeiza. Su testimonio reflejó una situación compartida por numerosos aspirantes: la necesidad de encontrar mejores condiciones laborales y salarios que permitan sostener los gastos cotidianos.
La convocatoria concluyó con una cantidad de postulantes considerablemente superior a las vacantes ofrecidas. La empresa deberá seleccionar a los trabajadores para cubrir los 40 puestos disponibles, mientras que cientos de personas que se acercaron con sus currículums continuarán buscando una oportunidad de empleo. La jornada dejó expuesta la magnitud de la demanda de trabajo que existe en la zona sur del conurbano bonaerense.
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