23 de agosto de 2026
Dirigentes del peronismo, el radicalismo y el movimiento sindical debatieron sobre producción, nuevas formas de empleo, tecnología y representación política, con el desafío de construir acuerdos de largo plazo para la Argentina.
La Agrupación de Trabajadores de Empresas de Energía "Justicialistas" llevó adelante la Charla Política Gremial "Consenso social para el futuro del país", un encuentro que reunió a jóvenes dirigentes políticos y sindicales para debatir sobre el modelo de desarrollo, la soberanía, el futuro del trabajo y la necesidad de reconstruir acuerdos capaces de trascender las diferencias partidarias. La actividad se realizó el jueves 20 de agosto y buscó abrir una discusión sobre qué Argentina construir frente a las transformaciones económicas, laborales y geopolíticas.
Participaron Sebastián Maturano, secretario general de la Juventud Sindical de la CGT; Francisco Caporiccio, legislador porteño del Frente Renovador; Rocío Verón, directora general de CICRAL Argentina; y Alén Lodeiro, referente de la Juventud Radical. La charla fue organizada y coordinada por Mara Rivera, integrante del Consejo Directivo de APSEE, mientras que el cierre estuvo a cargo de Carlos Minucci, secretario general del sindicato.
Uno de los primeros interrogantes fue qué tipo de país debería construirse frente a un escenario internacional en transformación. Verón puso el acento en la soberanía y en la necesidad de una inserción internacional con capacidad propia de decisión. "Abrirnos al mundo no es abrir las importaciones", sostuvo, y afirmó que Argentina cuenta con recursos materiales, estratégicos e intelectuales suficientes para avanzar hacia un modelo productivo. "Insertarnos en el mundo no significa cambiar de patrón ni cambiar de dueño", remarcó.
Caporiccio coincidió en colocar a la soberanía como uno de los pilares centrales de cualquier proyecto nacional, pero la dividió en tres dimensiones: territorial, productiva y digital. "No podemos pensar en el desarrollo de nuestra Nación si no tenemos real soberanía y disposición de nuestros recursos naturales, de nuestra tierra y de nuestro pueblo", afirmó. Además, reclamó un modelo de desarrollo de largo plazo capaz de generar empleo y recuperar expectativas sociales: "El trabajo ordena la vida social y ordena la vida".

Desde la Juventud Radical, Lodeiro definió el horizonte que imagina para el país: "Quiero un país libre, soberano e industrializado". El dirigente cuestionó el individualismo y planteó que la crisis argentina también exige reconstruir la confianza en la representación política. "Para que la gente vuelva a creer en la política, nosotros tenemos que hablar de los problemas de ellos y no querer enseñarles cuáles son sus problemas", sostuvo, antes de señalar que "la política se debe una etapa de escucha, reflexión y autocrítica".
Maturano, por su parte, llevó el debate hacia la recuperación de las identidades políticas y los puntos de encuentro entre las tradiciones históricas del peronismo y el radicalismo. "Lo primero que tenemos que recuperar es la identidad política", señaló, al considerar que ambas fuerzas comparten una concepción vinculada con la soberanía, la producción y la defensa del interés nacional. Para el dirigente cegetista, a las nuevas generaciones les corresponde "un momento de lucha, de resistencia, pero sobre todas las cosas en conjunto y colectivamente".
La segunda parte de la actividad estuvo atravesada por el eje trabajo, producción, desarrollo y tecnología. Rivera puso sobre la mesa el escenario abierto por las modificaciones laborales, la pérdida de puestos industriales y la incertidumbre que enfrentan las nuevas generaciones. "Estamos en medio de un cambio de reforma laboral importante, un retroceso enorme", planteó al abrir el debate, y preguntó qué modelo puede integrar a los jóvenes, cómo abordar el desarrollo tecnológico y qué políticas deberían sostenerse independientemente de quién gobierne.
Caporiccio cuestionó que la situación laboral pueda evaluarse únicamente a partir de la tasa de desempleo y advirtió sobre la creciente precarización de los puestos de trabajo. "Los puestos de trabajo que se crean son de pésima o muy mala calidad", afirmó, con especial énfasis en los trabajadores de plataformas que cumplen extensas jornadas y carecen de muchas de las protecciones tradicionales. Para el legislador, el desafío cultural también pasa por recuperar la valoración de las conquistas laborales: "Tenemos que volver a hacerle entender a la gente que no hay trabajo sin derechos".
Verón sostuvo que cualquier acuerdo político de largo plazo debe partir de definiciones concretas y no reducirse a acuerdos electorales. "Un consenso no es una firma, no es una mesa de debate y tampoco es una foto", afirmó. Y agregó: "Consenso no es resignación". Al trasladar esa mirada al empleo, señaló que el mundo laboral ya se transformó y advirtió que las organizaciones políticas y sindicales deberán modificar sus herramientas para representar a quienes hoy trabajan bajo nuevas modalidades: "El mundo del trabajo cambió, y si nosotros no cambiamos nuestra forma de pensarlo, estamos sonados".

Maturano fue particularmente crítico con la reforma laboral impulsada por el Gobierno y rechazó que la eliminación o reducción de derechos pueda presentarse como una respuesta a la modernización tecnológica. "La reforma laboral no solamente ataca derechos laborales; peor aún, ataca los derechos de los sindicatos", expresó. Frente al avance de nuevas tecnologías, defendió la negociación colectiva como mecanismo para actualizar las condiciones laborales: "Nadie mejor que los trabajadores para decir cómo adecuamos la tecnología", afirmó, reivindicando a los convenios colectivos como una herramienta para compatibilizar innovación, producción y derechos.
Lodeiro concentró su intervención en las condiciones que enfrentan los jóvenes, atravesados por el pluriempleo, el trabajo en aplicaciones, la incertidumbre y una cultura digital basada en la inmediatez. También reivindicó el papel de las organizaciones gremiales al señalar que "no hay una sociedad próspera sin sindicatos fuertes", aunque pidió una autocrítica sobre la capacidad de representar a los trabajadores informales. "Si tenemos un gran marco regulatorio pero tenemos un 30, 40 o 50% de trabajadores en negro, esa legislación pasa a ser un privilegio de unos pocos", advirtió, y reclamó que el campo nacional y popular comience a "legislar futuro y dejar de discutir pasado".
El cierre quedó en manos de Carlos Minucci, quien recuperó su experiencia militante y sindical para plantear el desafío del recambio generacional dentro de las organizaciones. El dirigente defendió el rol de los sindicatos en la protección de derechos, la salud, la educación y las condiciones de vida de los trabajadores y pidió que la CGT abra mayores espacios de discusión para las nuevas generaciones. "Yo tengo que trabajar para que mejoren todos, no para que mejore yo", afirmó, antes de dejar una definición dirigida a los jóvenes: "No admito una juventud que no discute con el secretario general". La Agrupación de Trabajadores de Empresas de Energía "Justicialistas" anticipó así la intención de continuar promoviendo estos ámbitos de encuentro, con el objetivo de profundizar el debate político-gremial y la construcción de consensos alrededor de trabajo, producción, soberanía y desarrollo nacional.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.