23 de agosto de 2026

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Sindicatos. Autos sin chofer y robots de delivery: la Ciudad abre la puerta al reemplazo del trabajo humano

El Gobierno porteño habilitó pruebas piloto de vehículos autónomos y robots para reparto, una tecnología que podría avanzar sobre tareas hoy realizadas por choferes, repartidores y trabajadores de logística.

La Ciudad de Buenos Aires dio un paso inédito hacia la automatización del transporte y el reparto al autorizar ensayos con autos sin conductor y robots terrestres autónomos para delivery y servicios públicos. La medida permitirá realizar pruebas en las calles porteñas bajo un régimen especial y abre un debate inevitable sobre el impacto que estas tecnologías pueden tener sobre puestos de trabajo actualmente desempeñados por personas.

La normativa habilita oficialmente pruebas piloto con vehículos autónomos de Nivel 4 SAE, uno de los grados más avanzados de automatización existentes. Estos sistemas pueden realizar por sí mismos todas las tareas de conducción dentro de zonas y condiciones previamente establecidas, sin necesidad de intervención humana durante el recorrido autorizado.

En una primera etapa, sin embargo, los vehículos que participen de los ensayos deberán contar con una persona a bordo capaz de asumir inmediatamente el control ante cualquier falla del sistema. El requisito podría desaparecer progresivamente si las empresas logran resultados satisfactorios y acreditan las condiciones técnicas y de seguridad exigidas por las autoridades.

El esquema no se limitará a los automóviles. La resolución también contempla el uso de drones terrestres autónomos destinados a tareas de logística, reparto de última milla, limpieza, mantenimiento e inspección urbana. A diferencia de los autos, estos dispositivos podrán comenzar sus pruebas sin un operador a bordo siempre que cumplan con los requisitos técnicos establecidos.

La incorporación de estas tecnologías pone en escena un desafío que excede a la innovación: muchas de las funciones que buscan automatizar son realizadas actualmente por trabajadores. Choferes, repartidores, personal de logística y operadores de determinados servicios aparecen entre las actividades potencialmente alcanzadas si estos sistemas pasan de la etapa experimental a una utilización comercial a gran escala.

Por el momento, las compañías interesadas no podrán poner vehículos autónomos libremente en circulación. Cada empresa deberá presentar un proyecto individual, obtener una autorización específica del Gobierno porteño, contar con seguros obligatorios y cumplir condiciones técnicas y de responsabilidad ante eventuales fallas o siniestros. Las pruebas estarán además delimitadas geográficamente y sujetas a determinadas condiciones de funcionamiento.

La resolución oficial sostiene que los vehículos autónomos representan una innovación con potencial para reducir la siniestralidad vial, mejorar la eficiencia de la movilidad y disminuir la congestión vehicular. La experiencia internacional ya muestra miles de robotaxis operando en distintas ciudades de Estados Unidos, mientras que pequeños vehículos autónomos comienzan a utilizarse para distribuir pedidos sin necesidad de un repartidor que los conduzca.

Buenos Aires entra así en una etapa experimental que puede modificar profundamente la movilidad, el delivery y la logística urbana. Aunque inicialmente habrá controles y presencia humana en parte de las pruebas, el objetivo de la tecnología es precisamente alcanzar mayores niveles de autonomía: el desafío hacia adelante será definir no sólo cómo circularán las máquinas, sino qué ocurrirá con los puestos de trabajo que hoy dependen de las tareas que esos vehículos buscan reemplazar.

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