19 de enero de 2026
El proyecto de reforma laboral crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), financiado con aportes patronales de hasta el 3% del salario y gestionado por entidades financieras.
El Gobierno avanzó con un esquema que modifica de manera profunda el sistema de indemnizaciones por despido. A través del proyecto de reforma laboral, se propone la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un mecanismo que reemplazaría la indemnización tradicional por un fondo financiado con aportes del empleador y administrado por bancos, fintech y otros actores del sistema financiero.
Según la iniciativa oficial, el FAL se nutrirá de un aporte mensual del empleador de hasta el 3% de la remuneración, que se desviará del actual sistema previsional. Esos recursos no quedarán inmovilizados, sino que serán invertidos en distintos instrumentos financieros, con el objetivo de generar rendimientos que permitan afrontar las indemnizaciones en caso de despido.
El esquema implica que fondos millonarios que hoy administra la ANSES pasarán a manos privadas, bajo la órbita de entidades reguladas por la Comisión Nacional de Valores. Bancos públicos y privados, fintech, sociedades de bolsa, fideicomisos financieros e incluso compañías de seguros aparecen entre los posibles administradores del sistema.
Desde el oficialismo señalan que el FAL funcionará como un fondo de contingencia para financiar indemnizaciones, similar a los fondos de cese laboral, aunque con un alcance mucho más amplio. El secretario de Trabajo, Julio Cordero, defendió la propuesta en el Senado y sostuvo que el nuevo esquema busca "modernizar" el mercado laboral y reducir la litigiosidad.
Sin embargo, especialistas y sectores sindicales advierten que el proyecto desfinancia la caja de los jubilados en casi 0,5 puntos del PBI, al desviar aportes que hoy sostienen el sistema previsional. Además, remarcan que el riesgo financiero recaerá sobre los trabajadores, ya que las indemnizaciones quedarán atadas al desempeño de las inversiones y no a un derecho cierto y directo.
Otro punto de tensión es la falta de definiciones claras sobre la reglamentación. La CNV deberá establecer qué entidades estarán habilitadas para operar, cómo se conformarán los patrimonios separados y bajo qué condiciones se invertirán los recursos, en un escenario que ya genera dudas entre algunos gobernadores y actores del sistema productivo.
En términos informativos, el proyecto aún debe atravesar el debate parlamentario y su eventual reglamentación. De aprobarse, el FAL marcará un cambio estructural en el régimen de despidos en Argentina, con un fuerte protagonismo del sistema financiero privado y un impacto directo tanto en el mercado laboral como en el financiamiento del sistema previsional.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.