4 de mayo de 2026
Más de 1,6 millones de personas tienen más de un trabajo mientras crecen las ocupaciones precarias como delivery y comida callejera.
La Argentina muestra una paradoja cada vez más evidente: sube el nivel de actividad en algunos sectores, pero cae la calidad del empleo y el poder adquisitivo de los trabajadores. En ese escenario, el pluriempleo alcanzó niveles récord y ya afecta a más de 1,6 millones de personas, mientras que rubros como el delivery y la comida callejera lideran el crecimiento de ocupaciones, muchas veces en condiciones informales o sin derechos laborales.
El dato no es menor. Alrededor del 12,2% de los trabajadores ocupados tiene más de un empleo, una cifra que refleja no una mejora en las oportunidades, sino una necesidad creciente de compensar ingresos que no alcanzan. La lógica es simple: un solo salario ya no cubre el costo de vida, y el trabajador se ve obligado a multiplicar jornadas, esfuerzos y tiempos.
En paralelo, el crecimiento del empleo se concentra en sectores de baja regulación. El delivery, las aplicaciones y la venta de comida callejera aparecen como los principales motores de inserción laboral, pero bajo esquemas que, en la mayoría de los casos, carecen de estabilidad, cobertura social o derechos básicos. Lo que se presenta como "emprendedurismo" o "salida laboral rápida" es, en muchos casos, una forma de precarización estructural.
La combinación de pluriempleo y trabajos informales configura un nuevo modelo laboral, donde la cantidad de ocupaciones reemplaza a la calidad del empleo. No se trata de más trabajo, sino de más horas para sostener ingresos que siguen perdiendo contra la inflación y el aumento del costo de vida.
Este fenómeno también impacta en la organización cotidiana de los trabajadores. Jornadas extendidas, menos tiempo de descanso y mayor desgaste físico y mental se vuelven parte de una rutina cada vez más frecuente. El pluriempleo no sólo implica trabajar más: implica vivir peor.
A su vez, la expansión de las plataformas digitales profundiza un esquema de flexibilización, donde el trabajador queda por fuera de convenios colectivos, sin representación sindical efectiva y sin herramientas claras de protección. La figura del "colaborador independiente" reemplaza al trabajador formal, diluyendo responsabilidades empresariales.
En este contexto, los sectores más dinámicos del empleo no son los que generan estabilidad, sino los que absorben la crisis, funcionando como una red de contención precaria frente a la caída del empleo registrado o la pérdida de poder adquisitivo.
El avance de este modelo plantea interrogantes de fondo sobre el futuro del trabajo. ¿Qué tipo de empleo se está creando? ¿Cuáles son las condiciones reales detrás de las estadísticas de ocupación? La respuesta empieza a aparecer en los números: más trabajadores ocupados, pero en condiciones cada vez más frágiles.
Mientras tanto, la combinación de salarios deteriorados, aumento de tarifas y encarecimiento del costo de vida sigue empujando a miles de trabajadores a buscar ingresos adicionales. El pluriempleo deja de ser una excepción para convertirse en una estrategia de supervivencia.
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