14 de febrero de 2026
Tras tres años de caída del stock ganadero, especialistas proyectan una reducción de hasta 200.000 toneladas en la oferta y advierten que los valores podrían ubicarse por encima de la inflación.
El mercado de la carne vacuna enfrenta un año desafiante. Según estimaciones privadas del sector ganadero, en 2026 podría registrarse una merma de hasta 200.000 toneladas en la oferta disponible para el consumo interno, producto de la caída acumulada del stock bovino y el inicio de una fase de retención.
El proceso responde al ciclo típico de la actividad: luego de varios años de liquidación de hacienda, los productores comenzaron a retener vientres para recomponer el rodeo. Esta decisión mejora las perspectivas a mediano plazo, pero en el corto implica menos animales enviados a faena y menor volumen en el mercado.
Aunque se espera que los animales lleguen con más kilos al frigorífico, los especialistas advierten que eso no alcanzará para compensar la caída en la cantidad total de cabezas. En este contexto, los precios podrían avanzar por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC), trasladando la tensión a carnicerías y supermercados.
El escenario se complejiza por el frente externo. Con exportaciones sostenidas y una demanda internacional firme, parte de la producción seguirá orientada a mercados externos. Esto reduce el margen de abastecimiento interno y presiona sobre el consumo local, que ya viene en retroceso.
Empresarios y analistas describen el panorama como "frágil" y advierten que cualquier evento climático adverso o alteración financiera podría amplificar la volatilidad. La combinación de menor stock, retención y presión exportadora configura un mercado ajustado.
Si las proyecciones se cumplen, 2026 será un año de menor oferta de carne y precios en tensión, al menos hasta que el ciclo ganadero permita recuperar niveles más holgados de producción y estabilizar el abastecimiento interno.
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