3 de abril de 2026
El diagnóstico del ministro de Economía sobre la situación política y financiera reaviva interrogantes en el Gobierno.
El ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, realizó en las últimas horas un diagnóstico que expone la fragilidad del escenario económico y político que atraviesa el Gobierno nacional. Según reveló el periodista Carlos Pagni, en una nota publicada en La Nación, el funcionario aseguró: "Hice todo lo que se podía hacer. Acordé con el Fondo. Arreglé con los bancos multilaterales. Conseguí el cheque de Trump".
Sin embargo, pese a esos avances en el frente financiero, Caputo reconoció que el índice de riesgo país continúa sin descender, lo que refleja una persistente desconfianza del mercado. En ese marco, el ministro planteó que "ya no depende de la gestión económica, depende de la situación política", en referencia a las tensiones dentro del oficialismo.
El análisis ubica a la crisis política como un factor determinante en la dinámica económica. La gobernabilidad aparece como una variable central para recuperar la confianza, en un contexto donde los conflictos internos comienzan a impactar en variables clave.
Uno de los indicadores más sensibles es el costo del crédito, que continúa elevado y limita las posibilidades de financiamiento del país. Esta situación derivó en movimientos dentro del equipo económico, como la salida del secretario de Finanzas, Alejandro Lew, quien fue reemplazado por Federico Furiase, con el objetivo de reducir las tasas.
La dificultad para acceder al financiamiento externo se vincula directamente con el nivel del riesgo país. Según el análisis citado, Argentina debería reducirlo por debajo de los 400 puntos básicos para volver a los mercados internacionales en condiciones razonables.
En ese sentido, el Gobierno enfrenta el desafío de acumular reservas sin destinarlas al pago de deuda, buscando que sea el mercado el que refinancie los compromisos a tasas más accesibles. Sin embargo, mientras no se logre bajar el riesgo país, esa estrategia se presenta como compleja.
El panorama se agrava en un contexto de turbulencias políticas dentro del gabinete, muchas de ellas asociadas a conflictos y tensiones internas. Estas fricciones, según el análisis, impactan directamente en la capacidad del Tesoro para financiarse.
A la par, el sostenimiento del superávit fiscal -uno de los pilares del programa económico- depende de una fuerte contracción del gasto, lo que genera tensiones crecientes en distintos sectores. Como ejemplo, se mencionó la necesidad de otorgar bonos de emergencia a las fuerzas de seguridad, tras amenazas de protestas.
En este escenario, también se suma la delicada situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien atraviesa un momento de incertidumbre política y podría dejar su cargo en el transcurso de abril, según versiones que circulan en ámbitos oficiales.
En paralelo, comienzan a circular nombres de posibles reemplazantes en caso de una salida de Caputo. Entre ellos aparece Federico Sturzenegger, de buena relación con el círculo presidencial, así como el economista Claudio Zuchovicki. Incluso, en algunos sectores se menciona la posibilidad de un giro más fuerte con la figura de Domingo Cavallo, como parte de un cambio de rumbo político para retomar la iniciativa.
Cerca del Presidente señalan, además, una preferencia personal que alimenta las especulaciones: "a Javo le gusta el profe de Pablo", en alusión a una figura del mundo económico con influencia en su entorno. En ese contexto, las versiones sobre una eventual salida de Caputo continúan creciendo, en medio de un escenario atravesado por la tensión política y la incertidumbre económica.
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