12 de mayo de 2026
El presidente de la Unión Industrial Argentina lanzó fuertes críticas al rumbo económico del Gobierno y abrió interrogantes sobre un posible cambio de postura del sector empresario frente al modelo libertario.
La relación entre el Gobierno de Javier Milei y parte del sector industrial atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el inicio de la gestión libertaria. Un explosivo documento interno de la Unión Industrial Argentina (UIA), redactado por su presidente Martín Rappallini, dejó al descubierto el creciente malestar empresario frente a la apertura económica, la caída del consumo y el deterioro de la actividad fabril.
El texto sorprendió incluso dentro del establishment empresario por la dureza de sus definiciones. Allí se reconoce un escenario crítico para la industria y se sostiene que "hoy la industria está financiando el funcionamiento del Estado", en referencia al peso de los impuestos, los costos financieros y la carga que enfrentan las empresas nacionales.
Rappallini cuestionó especialmente el modelo de apertura económica impulsado por el oficialismo y advirtió que la combinación entre caída de ventas, presión tributaria récord y competencia externa está golpeando de lleno a los sectores fabriles tradicionales. Según el documento, muchas industrias están atravesando una situación límite mientras se profundiza la pérdida de rentabilidad y el freno del mercado interno.
El presidente de la UIA también planteó que la Argentina necesita condiciones para competir globalmente, pero alertó que la transición económica no puede realizarse destruyendo sectores productivos nacionales. "Ningún país normal destruye sectores transables mientras corrige sus desequilibrios", remarcó el escrito en uno de los pasajes más duros contra el rumbo económico del Gobierno.
Pero detrás de las críticas apareció además una pregunta política que empezó a circular dentro del mundo sindical y empresarial: ¿la UIA comenzará a tomar una posición más crítica frente al Gobierno ahora que Paolo Rocca dejó de conducir directamente el peso político de Techint dentro del esquema industrial?
La pregunta no es menor. Techint fue señalado durante el debate de la reforma laboral impulsada por el Gobierno como uno de los grupos empresarios que participó activamente en la redacción de varios puntos del proyecto que avanzaba sobre derechos laborales, convenios colectivos y condiciones de trabajo. Durante meses, distintos sectores sindicales denunciaron la fuerte influencia de grandes grupos económicos en el diseño de la reforma.
En ese contexto, el nuevo tono de la UIA genera ruido tanto dentro del Gobierno como entre empresarios y dirigentes gremiales. Hasta hace pocos meses, buena parte del sector industrial había mantenido una relación relativamente cercana con Milei, acompañando varias de sus medidas económicas y reformas estructurales.
Sin embargo, la profundización de la recesión, la caída del consumo, el avance de las importaciones y la crisis en distintos sectores fabriles comenzaron a cambiar el clima interno. En numerosas ramas industriales ya advierten sobre cierres de fábricas, suspensiones y pérdida de puestos de trabajo.
Las pequeñas y medianas empresas aparecen entre las más golpeadas por el actual escenario económico, marcado por tarifas elevadas, retracción del mercado interno y dificultades crecientes para sostener la actividad productiva.
La carta de la UIA marca un punto de inflexión en la relación entre el Gobierno y uno de los principales núcleos empresarios del país, y deja abierta una incógnita política y económica clave: si el empresariado industrial comenzará a despegarse del modelo libertario luego de haber acompañado varias de sus principales reformas.
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