6 de enero de 2026
Tras el fracaso de las negociaciones en conciliación obligatoria, la empresa Sealed Air confirmó 65 despidos en su planta de Quilmes. Los trabajadores iniciaron un paro por tiempo indeterminado y denuncian un plan de ajuste que incluye recorte de personal,
Los trabajadores de la petroquímica Sealed Air se manifestaron frente a la planta ubicada en Primera Junta 550, en Quilmes, luego de que la empresa ratificara 65 despidos, sobre un total de 90 anunciados originalmente en noviembre. La medida se concretó tras la ruptura de las negociaciones y derivó en un paro por tiempo indeterminado, que mantiene actualmente a la fábrica sin actividad.
Según informaron delegados gremiales al medio local Hecho en Quilmes, las conversaciones con la empresa se cortaron la semana pasada, luego de una audiencia clave realizada el 29 de diciembre, en el marco de la conciliación obligatoria. Desde el sector sindical advierten que la firma avanza con un plan de reducción de personal y con modificaciones en las condiciones laborales, que incluyen la eliminación de adicionales internos y un aumento de las exigencias de producción con menos trabajadores.
En ese marco, Alfredo Piscopo, delegado general de Sealed Air Argentina, explicó que el conflicto forma parte de un proceso de reestructuración que la empresa arrastra desde hace varios años. "Desde 2021 venimos con una planta que fue decayendo. El 3 de noviembre Recursos Humanos nos informó que iban a despedir a 97 compañeros, bajo el argumento de una reestructuración pedida desde Brasil, México y Estados Unidos", señaló.
Piscopo destacó que, pese a los problemas de infraestructura y a la incorporación de maquinaria para la cual la planta no estaba preparada, el personal continuó produciendo con normalidad. "Hasta hace cuatro o cinco meses teníamos buenas ventas y en varios sectores se hacían horas extras porque no se llegaba a cubrir la demanda, salvo en el sector de laminados que terminó cerrando", indicó.
Durante la conciliación obligatoria, el gremio aceptó el retiro de 45 trabajadores, en su mayoría próximos a jubilarse, como parte de un acuerdo para reubicar personal y sostener la producción. Sin embargo, las negociaciones se estancaron cuando la empresa exigió mayores niveles de producción con menos personal, sin respetar los tiempos de capacitación necesarios. "Nos pedían producir más con compañeros que necesitaban al menos dos meses de formación. Dijimos que así no se podía trabajar", afirmó el delegado.
Tras el rechazo a esas condiciones, el 30 de diciembre comenzaron a llegar los telegramas de despido. "Durante toda la conciliación la gente siguió colaborando, incluso trabajando en sus francos, y esta fue la respuesta. Hoy tenemos la planta parada y 65 compañeros despedidos", concluyó Piscopo.
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