5 de enero de 2026

AJUSTE

AJUSTE. El Gobierno desmanteló el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas y puso en riesgo la atención de bebés y niños

Cada año se realizan cerca de 800 cirujías, la mayoría de ellas a bebés menores de 1 año. El programa había logrado eliminar la lista de espera y alcanzó una tasa de sobrevida de 95%.

El Gobierno nacional desmanteló el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas tras despedir a los equipos técnicos que lo sostenían, una política pública clave que había logrado eliminar la lista de espera quirúrgica infantil y alcanzar una tasa de sobrevida cercana al 95%.

El programa funcionaba desde 2008 con base en el Hospital de Pediatría Juan P. Garrahan y fue instituido por ley en 2022 (Ley 27.713), con reglamentación en 2023. Su objetivo central era la detección temprana, el diagnóstico oportuno y el tratamiento quirúrgico de niños y niñas con cardiopatías congénitas, además del seguimiento integral antes y después de las intervenciones.

Cada año se realizaban alrededor de 800 cirugías de reparación y corrección de cardiopatías congénitas, muchas de ellas dentro del primer año de vida. También se llevaron adelante intervenciones quirúrgicas intrauterinas que recibieron reconocimiento a nivel nacional e internacional por su alto nivel de complejidad y efectividad. Todos logros que quedan en jaque por el desmantelamiento del programa, dispuesto por Javier Milei.

El Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas había logrado eliminar la lista de espera quirúrgica infantil y alcanzar una tasa de sobrevida cercana al 95%.

Uno de los rasgos más innovadores del programa era su organización en nodos regionales de complejidad creciente, distribuidos en todo el país y coordinados desde el Garrahan. Este esquema permitió garantizar atención oportuna cerca del lugar de residencia de los pacientes, mejorar el seguimiento postquirúrgico y reducir de manera drástica las complicaciones, hasta llevar a cero las listas de espera.

Más de 15 centros de diagnóstico y tratamiento, organizados según su capacidad de resolución, posibilitaban clasificar las cardiopatías por nivel de gravedad y derivar a los pacientes a los establecimientos adecuados. Gracias a este sistema, la Argentina alcanzó indicadores de sobrevida comparables con los de los países centrales, en patologías que se encuentran entre las principales causas de mortalidad infantil a nivel mundial.

El programa también contemplaba acciones de prevención y promoción de la salud, la formación continua de profesionales y el registro sistemático de datos estadísticos, fundamentales para la planificación sanitaria. La reglamentación de la ley establecía además el acompañamiento y la protección integral de los pacientes y sus familias, tanto en el período prequirúrgico como en el postoperatorio.

Tras la decisión oficial, organizaciones científicas, asociaciones médicas y colectivos de familias iniciaron acciones de visibilización y un plan de lucha para exigir la restitución del programa. Advierten que su desarticulación implica un grave retroceso en materia de salud pública y vuelve a golpear a uno de los sectores más vulnerables: los niños y niñas con enfermedades cardíacas congénitas.


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