19 de julio de 2026
Las solicitudes se duplicaron durante el año, mientras el sector acumula una pérdida del 9,2% del salario real y las cámaras empresarias mantienen su respaldo al programa económico de Javier Milei.
La crisis de ingresos golpea con fuerza a los trabajadores del comercio. Según fuentes empresariales citadas en un informe periodístico, hasta el 40% de los empleados del sector ya solicita adelantos de sueldo para cubrir consumos básicos antes de llegar a fin de mes.
El fenómeno habría registrado un fuerte crecimiento durante los últimos meses. De acuerdo con las estimaciones recogidas en la publicación, la cantidad de pedidos de anticipos salariales se duplicó en lo que va del año, principalmente en comercios y supermercados de distintos puntos del país.
El cambio no es solamente cuantitativo. Hasta hace algunos años, los trabajadores solían pedir una parte del salario por adelantado para pagar vacaciones, realizar compras extraordinarias o enfrentar algún gasto imprevisto. Ahora, en cambio, los anticipos son utilizados para comprar alimentos, abonar servicios y sostener los gastos corrientes de las familias.
La situación se produce mientras el Gobierno busca contener los aumentos salariales para evitar que impacten sobre la inflación. El ministro de Economía, Luis Caputo, habría transmitido a diferentes cámaras empresarias que no se homologarán acuerdos paritarios con subas superiores al 2% mensual, una pauta que condiciona las negociaciones entre los sindicatos y las empresas.
La advertencia habría sido planteada ante representantes de la Unión Industrial Argentina y de la Asociación de Supermercados Unidos. Desde el sector empresario reconocieron que los convenios que superen ese porcentaje podrían encontrar dificultades para recibir la aprobación oficial, incluso cuando los salarios continúan retrasados frente al aumento del costo de vida.
Desde el inicio del gobierno de Javier Milei, el sindicato de Comercio que dirige Armando Cavalieri, junto con su segundo, Carlos Pérez, no solo se mantuvo dentro de las pautas salariales fijadas por el Ministerio de Economía, sino que en distintos tramos acordó aumentos incluso por debajo de esos límites. Esa estrategia dejó a los mercantiles cada vez más rezagados frente a la inflación y convirtió a Comercio en uno de los sectores con peor evolución salarial.
El resultado quedó reflejado en un informe de la Secretaría de Trabajo que comparó 27 convenios colectivos: entre abril de 2025 y abril de 2026, los trabajadores de Comercio perdieron un 9,2% de poder adquisitivo. El sector quedó tercero entre los más perjudicados, apenas detrás de Textiles, con una caída del 10,4%, y Metalúrgicos, con una pérdida del 9,8%.
En los supermercados, el deterioro de los ingresos se combina con una caída persistente de las ventas. Fuentes del sector señalaron que la actividad retrocedió entre un 3% y un 4% interanual durante junio y que ya acumula varios meses consecutivos en baja. La debilidad del consumo impide trasladar completamente los mayores costos a los precios.
Pese a ese escenario, el respaldo de la conducción empresaria del sector al programa económico quedó explicitado durante una jornada del Consejo de Políticas de Infraestructura realizada en la Exposición Rural. Allí, el presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, Mario Grinman, defendió el rumbo oficial y sostuvo que el proceso de ordenamiento de la economía requiere "tiempo y esfuerzos".
Grinman consideró que el equilibrio de las cuentas públicas, el superávit fiscal y la apertura comercial forman parte del modelo que necesita el país. Al pedir que no se esperen resultados inmediatos, dejó una definición contundente: "No se consigue sin sufrimiento", una frase pronunciada mientras el comercio atraviesa una caída del consumo y sus trabajadores pierden capacidad de compra.
La expresión adquiere una dimensión concreta dentro del mismo sector que representa. Mientras las cámaras empresarias continúan respaldando las políticas económicas de Milei, los mercantiles quedaron entre los trabajadores que más salario real perdieron y hasta el 40% estaría recurriendo a adelantos para comprar alimentos, pagar servicios y afrontar otros gastos esenciales.
El porcentaje no surge de una estadística nacional ni de un relevamiento público que abarque a la totalidad de los empleados de comercio, sino de estimaciones aportadas por fuentes empresariales. Sin embargo, la combinación entre la pérdida salarial, la caída de las ventas y la multiplicación de los adelantos muestra el alcance de la crisis: el sufrimiento presentado como parte del ordenamiento económico ya se refleja en la vida cotidiana de miles de trabajadores que necesitan cobrar antes de tiempo para llegar a fin de mes.
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