El Gobierno incorpora a las plataformas bajo un nuevo régimen y declara "repartidores independientes" a las trabajadores. El resultado es un modelo que ordena a los trabajadores cumplir obligaciones impositivas, contractuales y operativas, pero no establece obligaciones equivalentes para las empresas que administran las apps.
Las plataformas de reparto crecieron como una salida de emergencia ante la falta de empleo formal, pero también arrastran altos niveles de explotación y jornadas interminables para alcanzar ingresos mínimos. Un nuevo informe revela cuántos viajes deben realizar los repartidores para cubrir gastos básicos como mantener a sus hijos, pagar un alquiler o afrontar el monotributo.